
Guanajuato, Guanajuato.- Una disputa entre herederos de José Alfredo Jiménez podría afectar o incluso cancelar el proceso de poner el nombre del cantautor dolorense al Aeropuerto Internacional de Guanajuato (AIG).
En 2026, al celebrarse el centenario del natalicio de “El hijo del pueblo”, los gobiernos estatal y federal prepararon una serie de actividades para festejarlo. Sin embargo, la pugna por los derechos de la obra de “El rey” lo limitó.
José Alfredo murió en 1973 y dejó una herencia enorme, pero no en dinero — de hecho, murió casi sin efectivo — sino en canciones. Se trata de un registro de más de 300 canciones grabadas y centenares más escritas y registradas.
Se trata de canciones cuyos derechos de autor generan millones de pesos en regalías cada año, porque el mundo no para de cantarlas.
José Alfredo tuvo tres parejas -Paloma Gálvez, María Medel y Alicia Juárez. Y seis hijos reconocidos (que tuvo con las dos primeras). La herencia de sus derechos de autor y su imagen fue repartida entre más de 30 personas: ellas, hijos, hermanos, sobrinos y sus correspondientes descendencias.
Esta herencia fue administrada por su hijo José Alfredo Jr., quien fungió como albacea que mantuvo cierto orden. El 26 de agosto de 207, Alicia Juárez falleció a los 67 años de edad, de un infarto fulminante. Su cuerpo fue incinerado y quien era su pareja se llevó las cenizas a Oxnard, California.
Cuando el hijo mayor de José Alfredo falleció, el 29 de septiembre de 2021, a los 63 años de edad, de un infarto como consecuencia de un cáncer que padecía, todo se desmoronó: los 30 herederos no se ponían de acuerdo en quién tomaría el control del legado.
En 2023, los hijos de Paloma Gálvez interpusieron una demanda formal en el Juzgado 63 Civil de la Ciudad de México contra los hijos de Mari Medel, peleando por los derechos de autor y la imagen de El Rey.
Esta disputa ha tenido una consecuencia: en 2026, el año del centenario, los homenajes programados por el gobierno de Guanajuato tuvieron que ser rediseñados porque las dos familias en disputa no podían ponerse de acuerdo ni para festejar juntas el nacimiento del hombre que los hizo posibles a todos.
Entre los proyectos que no fructificaron fue el de poner el nombre del compositor al AIG. El tema ya había sido abordado previamente por Carlos Medina y Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, en sus momentos de gobernadores, al igual que por el senador Carlos Navarrete, pero la pugna interfamiliar impedía que la idea se hiciera realidad.
Si el gobierno federal pone “José Alfredo Jiménez” al aeropuerto, podría enfrentar un conflicto legal debido a que el nombre es marca registrada. La parte de los Jiménez Gálvez está de acuerdo, no así la Jiménez Medel.
Esa pugna podría ser argumento gubernamental para no atender la solicitud o implicaría un proceso de negociación.
Las canciones siguen sonando, la herencia sigue dividiendo a los descendientes de aquel que no pudo comprar dos corazones más.


