Enfermera y madre, trabaja contra el COVID-19 en el Materno Infantil

Lupita, una joven madre Irapuatense enfermera de profesión, se ha convertido parte de la gran lista de los héroes contra la pandemia

Irapuato, Guanajuato.- María «N» enfermera del Materno Infantil platicó con Notus su experiencia personal al estar al cuidado de pacientes Covid  durante esta pandemia.

En mi experiencia profesional ha sido muy difícil por el lado de la maternidad, mi bebé nació en febrero y yo regresé a trabajar en abril, yo imaginaba que me iba a quedar en resguardo en mi casa porque estaba en periodo de lactancia y era persona susceptible a contagio, pero resulta que no, ya que era muy necesario el personal para atender el gran problema con el que nos estábamos enfrentando.

En abril regresé a trabajar en mi área de Banco de Leche, donde iba a todos los hospitales a la recolección de leche materna y a las casas de las donadoras, en ése entonces, varios hospitales se estaban volviendo “Hospitales ovid-19”, claro, yo iba con todas las medidas que se requieren para protegerme del virus pero siempre con el miedo de contagiarme y contagiar a mi bebé de dos meses y mi niño de dos años que me estaban esperando en casa  y tenía que llegar a atenderlos.

El llegar a desinfectar mis objetos personales y a bañarme implica más tiempo a parte de las horas que ya no les dedico  por estar trabajando, además el miedo, la incertidumbre de qué iba a hacer si yo me enfermaba o alguno de mis hijos y familiares.

Tiempo después cuando mi bebé tenía 3 meses y medio, a mí me cambian del área del Banco de leche al Hospital Materno Infantil a hacer guardia en el  turno nocturno en el área Covid, donde batallé muchísimo porque saliendo del Covitario tienes que bañarte, sales cansada, con hambre y deshidratada y tenía que extraerme mi leche para alimentar a mi bebé,  tenía que encerrarme en alguna habitación o a veces hasta en el pasillo porque no me dieron la oportunidad de quedarme en resguardo a pesar de que sabían que yo estaba lactando.

En el área Covid, tienes que llegar bien desayunada e hidratada y sin ganas de ir al baño, porque una vez que entras ahí ya no puedes salir hasta que acabe el turno, entras con tu uniforme clínico y encima unos guantes y un gorro, encima de eso va el overol blanco que te cubre todo, excepto parte de la cara, después de eso va otro par de guantes, otro par de botas, otro gorro, cubre bocas y la mascarilla, encima va otra bata que cubre el overol por si te llegas a manchar pues únicamente te quitas la bata pero te quedas protegida con el overol, con todo eso puesto se siente un calor insoportable y si te pica la nariz no te puedes rascar, si te da sed no puedes tomar agua, si te dan ganas de ir al baño no puedes salir, por eso te tienes que prevenir desde antes.

Este tiempo de pandemia ha sido muy pesado porque vas viendo que se van infectando tus compañeros y los que estamos sanos tenemos que repartirnos el trabajo de los que se ausentan por enfermedad, entonces te das cuenta que se va acabando cada vez más el personal, son 5 personas las que atienden al Covitario, pero si se enferman 2 o 3 pues hay que buscar de dónde jalar más que los reemplace, sin importar sus condiciones o si son vulnerables, si estas embarazada o si tienes un bebé, tienes que entrarle porque chamba es chamba y el área  no se puede quedar desatendida.

Anímicamente esto ha sido para mí una carga física y metal muy grande, aparte la carga de estar pensando si se te enferma algún familiar por tu culpa, pero yo espero en Dios pronto disminuya esto, yo sé que no se va a ir porque el Coronavirus es una enfermedad que llegó para quedarse, pero deseo que se vayan disminuyendo el número de contagios y sobre todo de muertes, porque ha sido complicado, ya que empieza a acabarse el  material para atenderlos, hay escases en la ciudad de León para intubar pacientes, ya todo está repercutiendo psicológicamente entre mis compañeros quienes me platican que no olvidan las caras de las personas moribundas diciéndote “hágame algo”, y la verdad, los triste es que sales de trabajar y te topas con gente en la calle que no trae cubre boca o ves lugares  concurridos de personas que no tienen conciencia de lo que estamos atravesando.

En este momento me ayuda mucho el platicar la manera en cómo lo he vivido, porque me sentía que estaba fallando con mi profesión de mamá por cumplir con mi profesión de enfermera y el hecho de platicarlo me ayuda a descargar mi sentir, ahorita ya no estoy de guardia pero sigo con mi compromiso de que en el momento que me necesiten para atender pacientes Covid hay que entrarle, dijo Lupita.

“Feliz día de la enfermera”

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