En México circulan aproximadamente 24,5 millones de autos sin ninguna cobertura

Sin lugar a dudas que el parque vehicular mexicano es muy grande, y de hecho, de a millones de automóviles se cuentan todos los días que circulan por carreteras estatales, federales, entre muchos otros lugares. Pero claro, que haya muchos vehículos hace que también haya mucho riesgo por diversas razones y es ahí cuando se inician algunos inconvenientes y uno de ellos, es que sólo el 30% de los conductores contrata un seguro de auto.

Poca exigencia: el primer problema

Al conducir los riesgos siempre están presentes como pueden ser colisiones contra otros autos, incendios, vuelcos, tumultos, robos, hurtos, entre muchas otras cosas. Lo que sucede es que hay muchos estados en el país que no exigen a los conductores a contratar una póliza de seguros, apareciendo así la primera complicación. Eso genera que ante un determinado problema, miles de personas no tengan respuesta alguna por parte de una compañía de seguros.

No obstante eso, sí se debe decir que en determinados estados, para poder circular de manera legal, es obligatorio contar con una protección de seguros. Y eso se suma a que también va a ser una obligación tener cobertura cuando se circula con un vehículo por carreteras o caminos que sean federales de México. Más allá de eso, millones de autos todos los días se trasladan de un lugar a otro, sin protección y eso conlleva a que los riesgos se potencien.

Autos sin ninguna cobertura: las cifras estadísticas

En el país hay aproximadamente unos 35 millones de automóviles, pero de ese total, 24,5 millones no tiene protección de ningún tipo. Eso significa de manera directa que tan solo un 30% de todo el parque automotor tiene póliza de seguros. Yendo a números más sencillos y bajados a la realidad podríamos afirmar eso de la siguiente manera: tan solo 3 de cada 10 autos en México tiene seguro.

Estos datos antes mencionados se pueden recabar después de los distintos estudios que realiza el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Las razones por las que los automovilistas eligen no contratar una cobertura pueden ser muchas sin lugar a dudas, pero generalmente muchas de ellas se pueden resumir en un denominador común: los titulares de autos piensan que las pólizas son costosas, y por lo tanto, no se trata de un gasto necesario.

El cambio de pensamiento: clave para los especialistas

Quienes se dedican a estudiar el comportamiento de los consumidores del sector de seguros, afirman que los usuarios generalmente piensan que contratar una póliza y luego pagarla, se trata de un gasto innecesario, que no los afectará en nada. Los especialistas afirman que eso no es así, sino que pueden las coberturas ser soluciones a decenas de inconvenientes que siempre se pueden presentar.

Cuando se habla de una cobertura vehicular, en cualquiera de sus distintas posibilidades o modalidades, realmente es importante destacar que se trata de una inversión. Es un fundamental resguardo de nuestro patrimonio, toda vez que si ocurre un siniestro o un robo, no vamos a tener respuestas de ningún tipo, teniendo cada conductor que asumir el gasto de reponer un vehículo, hasta otro más grave como puede ser responsabilidad civil. Con tan solo abonar un valor mensual, que generalmente no es demasiado alto (y puede haber muchas bonificaciones), eventualmente ante un problema, se pueden tener soluciones, respuestas, indemnizaciones, etc.

Las coberturas disponibles: oferta sumamente amplia

El mercado de seguros en México es muy amplio, con empresas nacionales y también muchas internacionales, que cuentan con un respaldo contundente para poder dar soluciones cada vez que los usuarios las precisan. Se puede tener desde una cobertura básica en seguros de auto hasta las más amplias, con soluciones por riesgos muy específicos inclusive. Lo bueno es que generalmente, casi todas las empresas de seguros permiten a sus clientes personalizar su póliza de seguro, es decir, que elijan qué posible eventualidad quieren cubrir según el tipo de auto, el uso que se le brinda, la cantidad de kilómetros que se recorren por mes, entre otras cosas.

La tecnología y los seguros: incidencia directa

Hace algunos años atrás, cuando alguien pensaba en tecnología y seguros de autos, probablemente relacionaba a seguimientos satelitales, instalación de aparatos GPS, entre otras cosas. Si bien eso sigue vigente en la actualidad, hoy en día la tecnología  juega un rol distinto y también relevante. Gracias a ella, las empresas de seguros tienen en primer lugar la posibilidad de ofrecer de una forma más rápida y eficientes sus coberturas, pero sin dejar al mismo tiempo de tener un trato personalizado con quien contrata.

Por otro lado, están los clientes, que pueden hacer uso todos los días de distintas herramientas digitales, principalmente para poder buscar múltiples ofertas disponibles, pero también para poder comparar opciones de acuerdo a su vehículo y a la necesidad de respuestas que deseen tener. Además de eso, a ninguna oficina se tiene que ir para tener un seguro, se puede realizar contratación online todas las veces que desee.

El análisis previo: lo fundamental para una buena decisión

Debido a que hay muchas personas que no eligen contratar una póliza, hay sobre ellas mucha desinformación, o en algunos casos, confusión por parte de los usuarios. Por lo tanto, debido a que hay gran disponibilidad de tecnología y de distintos medios digitales, los agentes de seguros siempre indican que lo mejor es estudiar qué riesgo se quiere cubrir, cuáles son los riesgos a los que el vehículo más expuesto se encuentra, cuánto se quiere pagar por mes, si se va a precisar la contratación de asistencia, entre otras cosas, y con todas esas respuestas, estudiar y cotizar en distintas empresas para finalmente contratar el mejor servicio posible.

De cara al futuro va a ser importante un trabajo entre organismos públicos y privados para llevar a cabo profundizar tareas de educación, capacitación y concientización vial, a los fines de que todas las personas que conduzcan un vehículo, cuenten con coberturas, a los fines de tener protección propia pero también también para garantizar seguridad a los terceros.

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