El viaje existencial que convirtió a Pablo Paniagua en escritor

De Madrid a Guanajuato y de pintor a escritor

Irapuato, Guanajuato.- Pablo Paniagua, un escritor originario de Madrid que hoy se asume, por convicción y arraigo, como guanajuatense. Lo que comenzó como una búsqueda personal terminó por transformar por completo la vida de este artista quien dejó la pintura, para dedicarse a la escritura.

El autor relató que su llegada a México no fue casualidad, sino el resultado de una experiencia que marcó un antes y un después en su vida. “Fue gracias a una experiencia de peyote que me hizo cambiar la visión de mi vida. Tuve un viaje existencial y decidí luchar por mis sueños”, compartió.

Ese impulso lo llevó primero a explorar su faceta como pintor. Recorrió distintas ciudades del país hasta que encontró en Guanajuato un lugar que, según sus palabras, le recordó a un “pueblito español”, pero con una energía distinta: calles vivas, arquitectura cautivadora y una intensa vida cultural.

Corría 1997 cuando decidió quedarse. Rentó una casa, después compró una propiedad y desde entonces ha construido su vida en esta ciudad, donde encontró no solo inspiración, sino también comunidad.

Uno de los aspectos que más lo cautivaron fue la vida nocturna. “Era maravillosa. Había mucha gente que venía de ciudades cercanas como Irapuato o León a pasar la noche aquí. Era una ciudad romántica, llena de movimiento”, recordó.

Aunque inició su trayectoria artística en la pintura, con exposiciones en distintos recintos como museos y espacios culturales en Guanajuato, Irapuato, Querétaro y León, pronto descubrió que su verdadera vocación estaba en la escritura.

“Con la pintura no podía expresar todo lo que quería. El marco del cuadro era como una prisión para las ideas. Yo tenía necesidad de contar historias”, explicó.

Fue así como comenzó su carrera literaria en tierras guanajuatenses, donde publicó sus primeras obras, entre ellas La novela periodista de Borges, El mono cibernético y Palabras fractales, textos que marcan el inicio de una producción enfocada en la crítica social.

Paniagua se define como un escritor “antisistema”, cuya obra busca cuestionar las estructuras de poder. “El mundo está mal y escribo para molestar al poder. La literatura debe tener crítica, no podemos permanecer callados”, afirmó.

En su visión, la libertad es el eje central de toda sociedad. “Sin libertad no se puede luchar por la justicia ni la igualdad. Es lo más importante del ser humano”, sostuvo.

Entre sus trabajos más recientes destaca El Mago y el Sol, una novela que, según relató, le tomó años de escritura y revisión, así como otros títulos como Diario de un Inútil, que forman parte de su producción más actual.

Hoy, Pablo Paniagua no solo ha echado raíces en Guanajuato, sino que ha consolidado una carrera literaria que nació lejos de su ciudad natal, pero encontró en México el espacio ideal para desarrollarse.

“Soy un madrileño que se volvió guanajuatense”, concluyó, convencido de que su historia, como su obra, está marcada por la búsqueda constante de libertad y expresión.

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