
Irapuato, Guanajuato.- Para el escritor Carlos Alvear, la ciudad de Guanajuato pertenece a esos lugares que habitan en la imaginación: espacios donde la historia, la arquitectura y el misterio se entrelazan para dar vida a relatos que parecen surgir de sus propias entrañas.
Alvear, autor de más de 20 libros, encontró en esta ciudad del Bajío el escenario ideal para varias de sus obras, entre ellas Leyendas de Guanajuato y El Truco, esta última con amplia aceptación entre lectores. Más allá del éxito editorial, asegura que lo atrapó su esencia.
“Guanajuato es una ciudad realmente hermosa, pero también fascinante. Tiene algo que la hace única”, relató el autor, quien llegó desde la Ciudad de México y quedó cautivado por su atmósfera.
Y es que Guanajuato no solo destaca por su arquitectura colonial o por sus emblemáticas momias —que, según el escritor, son casi lo menos interesante—, sino por su estructura: un auténtico laberinto de callejones, túneles y calles subterráneas.
“Te pierdes, y eso es lo maravilloso. No hay líneas rectas, todo es retorcido, y a donde salgas siempre es hermoso”, describió.
Esta complejidad urbana tiene origen histórico. La ciudad, enclavada en una especie de olla rodeada de cerros, desarrolló una red de túneles como respuesta a inundaciones, entre ellas la de 1780, considerada una de las más devastadoras.
A partir de entonces, el río fue entubado y se construyó sobre él, dando paso a una ciudad subterránea cuyos vestigios aún pueden observarse. Lugares como el Jardín Unión o el Teatro Juárez esconden estructuras antiguas visibles a varios metros bajo tierra.
“Hay otra ciudad abajo, completa, y eso es una maravilla”, explicó Alvear, quien ha explorado archivos y espacios urbanos para nutrir su obra.
Este entorno, donde conviven lo bello y lo inquietante, resulta propicio para la literatura de terror. “Cuando lo hermoso y lo macabro se juntan, hacen buena pareja”, afirmó.
Para el autor, la inspiración no se limita al entorno físico, sino también a la identidad cultural. “Tiene gente buena, gente extraordinaria”, señaló.
Así, entre túneles, callejones y vestigios ocultos, Guanajuato se convierte en un imán para la creatividad: un lugar donde cada rincón puede transformarse en historia.

