Crónica de una despedida poco anunciada: Elihú Ojeda

Elihú fue sepultado en medio de centenares de condolencias y de preguntas al aire que denotan que ni en su trabajo, la Fiscalía de Justicia han podido responder

Irapuato, Guanajuato.- Elihú Ojeda Vallejo tenía poco menos de dos meses de haber cumplido 35 años de edad, era un joven fuerte, alegre de esos que usualmente hace buenas amistades en cualquier lugar. Aunque trabajaba para la Fiscalía de Justicia de Guanajuato, simplemente era su trabajo, porque jamás se le veía involucrado en situaciones “complejas”, al parecer su único defecto o bien cualidad, era confiar y confiar en casi todas las personas.

El 15 de agosto, sábado para precisar había estado en la casa de sus papás en Valle de Santiago, ahí había desayunado y pasado como cada fin de semana, momentos en familia, porque usualmente el resto de la semana estaba ya sea en Irapuato o en Guanajuato donde laboraba en el área de comunicación social.

Ese día supuestamente tenía una cita con un “amigo” al que había conocido en una página de internet un mes antes de la “tragedia”. El nombre de su nuevo amigo “Roberto Carlos” según lo informaron las autoridades, aunque se desconocen más detalles, lo habría invitado a una fiesta en Salamanca.

Elihú salió de su casa, iba bien vestido como usualmente lo hacía, estaba dispuesto a divertirse, como otro día en el que tenía la oportunidad de salir, de hacer amigos y de pasarla tranquilo, pues qué podía pasar, salir con alguien desconocido de manera física, en estos tiempos ya es tan inusual.

Según los pocos datos que hay, “Ruthless Raba” como se hacía llamar en Facebook, llegó a una gasolinera situada en la salida de Valle de Santiago a Salamanca, donde ahí iba a cargar gasolina e iba a recoger a su amigo, quien iba acompañado de una mujer de nombre Frida María.

Ya los tres dentro del vehículo Mazda 3 blanco, que Elihú había adquirido hace tiempo, iban a disfrutar la tarde, pero en el camino y sin conocer la realidad de ese momento, porque no hay información, Roberto Carlos y su cómplice supuestamente le sacaron una pistola, con la que lo encañonaron y le dijeron que lo iban a secuestrar.

El 15 de agosto, familiares de Elihú comenzaron a reportarlo como perdido, porque, aunque sabían que iba de fiesta había perdido contacto con ellos, situación que no hacía y siempre contestaba el teléfono. El domingo 16, las redes sociales se inundaron con su rostro buscándolo y preguntando dónde estaba.

Ese domingo, su “jefe” el fiscal de seguridad Carlos Zamarripa, había confirmada la desaparición a la par del anunció de una nueva estrategia de seguridad, aunque no dio detalles de la investigación u otra cosa, solamente fue algo “pasajero”.

Después de once días, para ser exactos el 27 de agosto, comenzó a decirse que el cuerpo de Elihú había sido encontrado y que estaba muerto. La fiscalía emitió un comunicado, señalando que el 26 de agosto, habían detenido a los secuestradores del comunicador y que horas más tarde también su cuerpo, es decir, los medios conocieron la noticia hasta 24 horas después.

“Con información de campo y gabinete se diseñó un despliegue operativo encabezado por elementos de la Agencia de Investigación Criminal de esta Fiscalía, que culminó con la detención de ROBERTO CARLOS “N” y FRIDA MARÍA “N”, quienes el 26 de agosto quedaron a disposición del Juez por el delito de secuestro, pues inicialmente los inculpados privaron de la libertad a nuestro compañero y exigían una fuerte cantidad de dinero. Horas más tarde del mismo 26 de agosto, en seguimiento a la investigación la Fiscalía General de Justicia, tuvo noticia criminal sobre la localización de un cuerpo sin vida, quien ahora se sabe correspondía a Elihú”, decía el comunicado.

En el texto oficial, jamás se informó el lugar en el que fue encontrado Elihú Ojeda, pero se supone que o estaba en el dren de Sardinas, cerca de la colonia Aztlán, en Salamanca o bien en la carretera federal Salamanca–Celaya, ubicaciones distintas con hechos distintos y realidades distintas para conocer en cuál punto había sido abandonado el cuerpo de periodista.

Algunos familiares de Elihú Ojeda, dijeron que no se trataba de él y que cuando lo habían ido a identificar, ya estaba en la “plancha” de SEMEFO, estaba golpeado y tenía lesiones producidas a balazos, aunque sólo fueron para identificarlo y no darles más detalles del hecho.

La muerte de Elihú a la fecha tiene varias incógnitas, como la causa de muerte, el tiempo y fecha del deceso, lugar en el que fue encontrado, detalles de sus “secuestradores”, el modus operandi, porque, aunque se conoce que supuestamente sus captores pidieron un millón de pesos, parecía ilógico de una persona que no vivía con lujos y que provenía de una familia humilde.

Elihú fue sepultado en medio de centenares de condolencias y de preguntas al aire que denotan que ni en su trabajo, una dependencia de investigación y resolución en temas de inseguridad la Fiscalía de Justicia del Estado de Guanajuato pudieron responder.

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