Calaverita a Ana Bueno, alcaldesa de Cuerámaro

“A la muerte le sonrió”

La muerte estaba contenta,
pues a Ana Bueno vería,
por la carretera federal Cuerámaro-Irapuato
en su carruaje se la llevaría.

En el informe sonreía,
muy coqueta se miraba,
a la alcaldesa la veía
no disimulaba.

Pasaban los tiempos
y la flaca no aparecía,
Ana Bueno estrenaba pavimentos,
en Cuerámaro llena de alegría

Ana Bueno las casas pintó
y aspersores donó,
la muerte sólo pensó:
esta presidenta ya calaqueó

La alcaldesa al verle llegar
a la muerte le sonrió,
pues de la muerte no se iba a escapar,
acto seguido, la flaca enfureció.

“Yo no puedo llevarme a quien me sonríe así,
pues en Cuerámaro tanta hospitalidad
me hace querer marcharme de aquí,
así que le daré paz y tranquilidad”.

“Mi flaca, no te preocupes por eso”
Ana Bueno le decía,
“Vamos por un xoconostle en salsa de queso
Para que no te vayas con la panza vacía”.

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