Así lucían el templo de San Agustín y la Plazoleta Hidalgo hace casi 100 años de historia

“Recordar el volver a vivir”

Salamanca, Guanajuato.- El Templo de San Agustín, legendaria iglesia barroca, lugar de devoción, la construcción de este recinto de oro,  representativo monumento Salmantino comenzó desde 1609, cuando el Fray agustino Diego de Ávila obtuvo la licencia de Felipe III para fundar cuatro conventos de su orden en la entonces provincia de Michoacán a la que pertenecía la «Villa de Salamanca».

Los primeros agustinos y el primer Fray Juan de San Nicolás llegaron a esta villa hasta 1615 y al principio dedicaron la construcción a Juan de Sahagún.

Anteriormente la plazoleta Hidalgo, se observaba como lugar de recreo y descanso en sus sencillas bancas de fierro y soleras de madera, al centro del jardín la casita que cubre el pozo artesiano que hizo tradición en Salamanca, lugar apropiado para tomarse la foto del recuerdo.

En un costado se encontraba el tianguis situado sobre la antigua calle del pozo artesiano, hoy Andrés Delgado y frente a una manzana de casas a su izquierda, hoy plazoleta Hidalgo . En el tianguis existía la buena distribución y orden de los vendedores cobijados de las clásicas sombrillas de manta para cubrirse de los rayos del sol, respetando las banquetas como área peatonal, vestidos con atuendos de manta del año 1927. Así era antiguamente la ciudad de Salamanca.

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