«Ahí está el detalle, chato»: «El Cantinflas» de Irapuato

Vicente Robles Blanco, ha imitado a "Cantinflas" al paso de los años, haciendo un pequeño show en los cruceros de Irapuato para recibir unas monedas a cambio

Siempre con una sonrisa en la cara es cómo ve a los irapuatenses. Foto por Francisco Somoza

Irapuato, Guanajuato.- Vicente Robles Blanco de 65 años oriundo de Salvatierra, trabaja en los cruceros de distintos puntos de la ciudad de Irapuato, así como en la zona centro, bailando e imitando a “Cantinflas”, sacándole sonrisas a la ciudadanía para obtener unas monedas a cambio.

Víctor Robles todo un icono en Irapuato. Foto por Francisco Somoza

Vicente fue empleado por un largo tiempo, en un puesto del gobierno municipal, pero decidió dar las gracias.

“Yo, estuve trabajando bastante tiempo para el municipio en el área de Ingresos, cumpliendo la función de recaudador, desgraciadamente empecé a sentir problemas en mi cabeza de cosas que se me olvidaban y tuve que dar las gracias para no quedar mal con nadie” externó.

El salvaterrense hace aproximadamente 9 años fue atropellado y jamás se atiendo, ahora tiene consecuencias en sus pies a causa de lo sucedido.

“Tengo un dolor muy grande en los dos pies, uno me duele más y el otro tiene unas manchas que no sé qué serán, me dan unas punzadas tan fuertes que hasta me hacen llorar”, dijo.

Antes de ser “Cantinflas”, Vicente fue payaso y trabajaba en fiestas infantiles, ahí comenzó su aventura como artista.

“Me acuerdo que me decían, vístete de Cantinflas, pero a mí me daba pena la postura del pantalón, pero me decidí, me compre mi primer atuendo de Cantinflas y me disfrace, usaba toda la cara maquillada de blanco y solo me marcaba el bigote y la gente me decía, -Tu no necesitas eso, estas bien al natural-, entonces me rasure el bigote y me dije ‘Si soy, chato, si soy’ y la gente me acepto”, relató.

“Cantinflas” fue querido y aceptado por lo irapuatenses por su manera de imitar al icónico personaje mexicano.

Todo un icono en las calles irapuatenses. Foto por Francisco Somoza

Vicente, diariamente sale a las calles a buscar el pan de cada día y se ubica en distintos cruceros de la ciudad, como en Reforma, Arandas y el cuarto cinturón vial.

“Dios nunca me abandona y le doy gracias a la gente que me ha apoyado, regalándome una despensita o regalándome uno de sus centavitos”, dijo.

Pero no todo ha sido color de rosa, también hubo gente que en algunas ocasiones le aventaron cosas y otros tantos le “mentaron” la madre según lo que dijo Vicente.

“Lo mejor de todo esto, es que existe mucha más gente buena, les mando muchos saludos a todos, muchas bendiciones, que Diosito me los cuide y me los proteja y si me ven en la calle me regalan una sonrisa”, finalizó Vicente.

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