41 años de tocar el organillo…

Irapuato, Guanajuato.- Ramón Araujo ha pasado 41 años tocando el organillo, sus plazas son Irapuato y Salamanca, un oficio que ha adoptado como forma de vida y que le ha dado ingresos para su familia.

A sus 70 años Ramón pasa trabajando seis todos los días de la semana y sólo descansa el domingo, ya que todavía le queda mantener a 3 de sus 14 hijos, a quienes con sacrificios les da estudios con una ganancia de 150 pesos diarios aproximadamente aunque tiene que pagar una renta del instrumento de 30 pesos al día porque no suyo, platicó.

Uno de ellos se encuentra estudiando en la Universidad de Guanajuato, ingeniería robótica, otro se encuentra en la preparatoria y uno más en la secundaria.

“Lo que gano, pienso que no me lo gano en otro trabajo, aparte a mi edad ya no encuentro otro que me vaya bien”, dijo Ramón mientras tocaba algunas melodías.

Recordó que en 1973 en la Ciudad de México, por invitación de un amigo él comenzó a tocar el organillo en las calles, ya que en el taller mecánico en el que trabajaba en ese entonces, percibía el salario mínimo de 46 pesos al día.

Años después tuvo que migrar para Guanajuato, actualmente reside en Irapuato aunque el nació en Tunamanza, Silao, a donde visita a su familia los sábados después de trabajar un rato por la mañana.

Durante todos estos años, Ramón se ha hecho conocido de varias personas, “Ya me saludan y cuando traen una moneda, pues me la dejan”, señaló.

Énfasis

Se ha ido perdiendo

A su parecer Ramón comentó que este este oficio se ha ido perdiendo con el tiempo,  ya que explicó una de la razones es que estos instrumentos son de origen alemán, por lo que cuando se descomponen muy difícilmente se encuentra a alguien que los componga.

 

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