
Por Wintilo Vega.
Víctor Zanella quiso presumir cercanía con Irapuato, pero terminó dejando otra imagen mucho más poderosa: hotel, producción audiovisual, pantallas, montaje, publicidad por toda la ciudad y espectaculares donde la palabra “PRESIDENTE” aparece mucho antes de que el proceso interno del PAN tenga dueño. Lo curioso es que mientras intenta vender sencillez y contacto con la gente, la escenografía comienza a contar una historia bastante distinta.
Zanella lleva ya una larga carrera legislativa y en su informe volvió a hablar de fiscalización, cuentas claras y cuidado del dinero público. Precisamente por eso la pregunta sobre el costo de su propia promoción adquiere mayor tamaño. No porque organizar un informe sea ilegal ni porque un diputado tenga prohibido contratar un salón o producir un video, sino porque quien hace de la vigilancia del gasto una bandera debería ser el primero en explicar con absoluta claridad cuánto costó semejante despliegue y de dónde salió cada peso. Más aún cuando la promoción no se quedó dentro de cuatro paredes: Irapuato se llenó de espectaculares, lonas y publicidad digital en plena competencia interna por la futura candidatura a la presidencia municipal. Y aunque Zanella sostiene que la palabra “presidente” alude a la Comisión de Hacienda y Fiscalización que encabeza en el Congreso, la tipografía parece haber entendido perfectamente hacia dónde mira su aspiración.
Hay además un detalle político que hizo más ruidoso el silencio: en el informe faltaron varias figuras relevantes del propio PAN irapuatense. No asistieron, entre otros, Lorena Alfaro, Ricardo Ortiz y Diego Barroso, mientras Zanella montaba una demostración de fuerza en momentos en que compite con varios perfiles por el mismo espacio. Eso no convierte las ausencias en ruptura, pero sí rompe la fotografía de unanimidad que cualquier aspirante quisiera presumir. Y entonces el informe deja de parecer únicamente una rendición de cuentas y empieza a parecer también una enorme tarjeta de presentación adelantada.
El problema para Zanella no está en querer ser alcalde; tiene todo el derecho de buscarlo. Está en que mientras más grande haga la campaña para demostrar que ya creció, más evidente puede resultar la ansiedad por conseguir algo que todavía no tiene.
Y como decía un viejo publicista mientras veía otro espectacular: cuando el candidato todavía no alcanza la candidatura, siempre puede intentar que la candidatura alcance primero el tamaño de su foto.

