
León, Guanajuato.- En el tránsito vehicular detenido en el Distribuidor Vial Juan Pablo II, como fondo el ulular de las sirenas se observa la imagen de un cuerpo al borde del puente más alto de la vialidad. Desde su teléfono celular un automovilista graba el momento en que esa figura de vestimenta oscura se lanza al vacío, de pie, con los brazos en cruz.
Cumplía lo que minutos antes había dicho en un video:
“No se pongan tristes, ya llevaba yo mucho tiempo pasando por una depresión silenciosa que me terminó consumiendo. Cuando vean la noticia yo ya estaré descasando por fin.”
Comentó que compartía mensajes, mencionó uno de sus apellidos, con el que se identificaba en sus espacios digitales, y pidió que siempre lo recordaran.
En la grabación habló de la importancia de la salud mental. Quizá su vida y sus motivos pasaron por su mente cuando caía desde una altura de 15 metros.
El elemento de la policía vial tenía 27 años de edad, joven y fuerte, delgado y de buen porte. Se encontraba en su turno y murió al saltar del puente del distribuidor vial. Subió al puente y al estar en la parte alta descendió de su patrulla y se mantuvo por unos minutos en la orilla en la parte alta de dicho distribuidor.
La circulación se detuvo, llegaron varios elementos de la corporación, que desde el piso lo conminaban a que no se arrojara. Después de varios minutos, entre la mirada de sus propios compañeros, el oficial se lanzó, lo que provocó que perdiera la vida al instante.
“¡Y… ya valió madre!”, exclama el que graba. El cuerpo se estrella en el pavimento y se escucha el golpe seco, mientras que motociclistas de la policía leonesa se acercan a su compañero.
“Sí…, valió madre”, secunda el acompañante de quien grabó e hizo público en redes el video.
En el siglo XX, antes de que la mayoría de los impresos consideraran no ético publicar notas sobre suicidios, la foto de una persona que pendía de algún árbol o vigueta, y a veces el texto de una nota póstuma era lo que construía la noticia, cuestionada por su falta de humanismo.
En el siglo XXI el video de despedida, a modo de mensaje póstumo, circula por redes digitales y en grupos de WhatsApp, igual que el momento en que se arrojó.
La depresión ha existido y existe: de la frase de “escapó por la puerta falsa” se pasó al “ya valió madre”.

