No quiero… las mujeres hemos sufrido una serie de prohibiciones

"No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente" -Virginia Woolf-

Las mujeres desde pequeñas crecemos con la idea de que el “rosa” es nuestro color, el juguete preferido por nosotras las nenas es: la muñeca, saber cocinar y hacer el aseo de casa es parte de nuestras competencias por haber nacido mujer y que cada año en el cumpleaños el regalo preferido sea la Barbie embarazada o la casa de la Barbie, ¿a poco no?

Y la verdad en mis tiempos nadie se ponía a pensar o se preguntaba si eso estaba mal, porque si mi mamá fue educada así, y la mamá de mi mamá también, pues a toda la familia le hacía sentido que eso era lo más “normal” y pobre de mí sí me salía del molde, porque sería una vergüenza permitirme ser diferente.

El rol social que asumimos durante la vida nos va programando para ser delicadas, bien portadas, dulces, educadas, amorosas, románticas, ya que por esta misma naturaleza femenina eso es lo que se espera de nosotras y por esta CONDICIÓN de mujer el anhelo social “generalizado” es el deseo natural por ser madres, esposas, mujeres de la casa.

Pero… llegó la evolución y ahora los tiempos han cambiado, las mujeres hemos tratado de avanzar sobre la igualdad, “ojo” no se debe de tomar desde una perspectiva física ni biológica, pues evidentemente somos diferentes, el cambio está en los roles, estereotipos y figuras dónde la mujer rompe con la sumisión patriarcal, lucha por sus derechos y la libertad.

Históricamente las mujeres hemos sufrido una serie de prohibiciones que inician por no poder expresar lo que pensamos, sentimos y vivimos, es por ello que enlisto lo que ya no queremos, lo que nos está ahogando, lo que no nos deja vivir en plenitud y que hoy ya no estamos dispuestas a ceder, porque si alguien tiene que hacerlo, no seremos las mujeres.

No quiero tu amor controlador

No quiero aparentar estar bien todo el tiempo

No quiero que me llamen hormonal

No quiero quedarme en casa cuidando hijos

No quiero agachar la cabeza

No quiero casarme ni que me preguntes para cuando

No quiero ponerme falda o verme más arreglada

No quiero tener hijos

No quiero callarme

No quiero estar delgada para gustarte

No quiero que me griten

No quiero tener novio

No quiero que me traten mal

No quiero correr peligro cuando salgo a la calle

No quiero maquillarme para verme más bonita

No quiero depender de una pareja

No quiero que me llamen débil

No quiero ser dulce

No quiero ser heterosexual

No quiero ser ignorada

No quiero ser romántica

No quiero ser invisible

No quiero ser la cocinera

No quiero ser la sirvienta

No quiero ser la nana, el chofer o la que lava

No quiero ser la histérica

No quiero ser discriminada

No quiero ser violada

No quiero ser golpeada

No quiero ser una princesa

No quiero ser marginada

No quiero, no queremos más represión, cambiemos la estrategia por una vida libre de violencia contra las mujeres.

Por. Belén Ortiz

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