Mila, Lobito y Nerón fueron envenenados en su propio hogar

7 perritos que habían sido rescatados de la perrera, fueron envenenados por un “mal intencionado” vecino en el municipio de Cuerámaro

Cuerámaro, Guanajuato.- Mila, Lobito y Nerón, habían sido rescatados de la perrera municipal de Abasolo hace apenas unos años por Eliza y Alán, quienes les brindaron el hogar, amor y atención que todo ser vivo necesita, pero el pasado 22 de febrero, los canes fueron envenenados en su propia casa junto a Güero, Elmo, Celia, y Rigbi, quienes lograron salvarse.

“Mi jardín por el frente solo es una reja y aventaron comida envenenada hacia adentro, porque había pedazos de pellejos de carne. En ese momento yo no estaba en casa y unos vecinos que son estudiantes de veterinaria fueron los que se percataron que los perritos estaban convulsionándose y fueron quienes me hablaron enseguida”, dijo Eliza.

Los hechos ocurrieron en el Fraccionamiento California del municipio de Cuerámaro, y según los afectados no es la primera vez que sucede este tipo de hechos en la colonia.

“Hace como dos años también le envenenaron a su perrita a un vecino y a sus cachorritos, luego como a los 6 meses a otro perrito también le paso lo mismo y en esta ocasión pues me tocó a mí”, expresó Eliza.

La persona responsable ya habría sido identificada por vecinos, pues habría sido captada, cuando actuó en contra de Mila y sus amigos, pero el peligro también es para los pequeños vecinos del fraccionamiento, pues según Alán, esta persona tira a diario comida envenenada en el parque vecinal.

“Esta persona pareciera que se adueña del parque, a diario tira caldo envenenado al parque y puedes ir caminando y puedes observar gatos y perros inflados porque consumieron la comida envenenada que esta persona tira en el área común y, además, vecinos tienen niños pequeños que salen a jugar al parque y corren un gran riesgo, es algo grave”, comentó Alán.

Finalmente, Eliza y Alán piden el apoyo de las autoridades para darle una solución a este tipo de problemas que se han suscitado en el fraccionamiento.

“Lo único que pido es que se haga justicia, y que el municipio nos ayude. Estamos cansados de tanta injusticia a los seres vivos porque no hay una ley que los proteja”, finalizó Eliza.

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