
México.- El General Román Carmona Landa, comandante de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), declaró durante el reciente Tulum Air Show 2026 que el gobierno mexicano lanzará una licitación para adquirir 12 aeronaves para sustituir a lo que queda de la obsoleta flota de Northrop F-5E/F Tiger II.
La meta de recibir las primeras unidades en 2028. Las opciones son el estadounidense Lockheed Martin F-16V Viper (Block 70/72), el sueco Saab JAS-39E/F Gripen (que se fabrica también en Brasil), el coreano KAI FA-50 Golden Eagle y el italiano Leonardo M-346
El Escuadrón Aéreo 401, basado en la Base Aérea Militar N° 1 de Santa Lucía, opera actualmente sólo tres unidades operativas de las doce adquiridas originalmente en 1982. Dos más están de reserva y otras cuatro están parcialmente desmanteladas porque no hay piezas de repuesto.
Los aviones fueron adquiridos en 1982. Fue una flota de 12 aeronaves, pero tres de ellas se perdieron en accidentes. La propuesta inicial era de comprar24 aeronaves para tener 2 escuadrones, pero la crisis derivada del sismo de 1985 canceló la segunda parte de la compra.
México es la potencia económica latinoamericana con la fuerza aérea más débil en materia de aviones caza a reacción: Brasil tiene aviones Saab y F-5 modernizados como base; Argentina acaba de adquirir F-16 de segunda mano a Dinamarca, pero están actualizados; Chile cuenta con una actualizada flota de F-16 y Perú sustituirá sus Mig 29 y Mirage con F-16. Colombia etsá en proceso de adquirir Saab suecos comprados a Brasil.
Actualmente, México tiene su fuerza aérea compuesta por aviones Texan II, de fabricación estadounidense, y los viejos Pilatus II, fabricados en Suiza. Se trata de turbohélices que han servido para combatir al narcotráfico, pero que no son capaces de interceptar aviones jet civiles, pues mientras que las naves militares vuelan a menos de 600 kilómetros por hora, un jet lo hace a 800.
La falta de actualizaciones tecnológicas y la fatiga estructural de las células obligaron a la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) a priorizar un reemplazo que garantice la defensa del espacio aéreo nacional y misiones de intercepción supersónica.
Características de opciones de aeronaves para la Fuerza Aérea Mexicana
El F-16V destaca por su radar de barrido electrónico activo AESA (Active Electronically Scanned Array) modelo AN/APG-83, el Gripen E sueco ofrece el sistema Raven ES-05 y una arquitectura de guerra electrónica de última generación diseñada para entornos saturados. Los otros dos aviones son básicamente de entrenamiento avanzado: el coreano KAI FA-50 Golden Eagle es supersónico, pero de poco alcance y capacidad armamentista limitada y el italiano Leonardo M-346 es subsónico y sólo serviría con eficiencia para ataque a tierra, no apto para combate aéreo.
Los costos el F-16 nuevos superan los 120 millones de dólares por unidad y sus costos de operación superan los 20 mil dólares por hora. Una opción serían F-16 usados, como lo hizo Argentina. Comprar F-16 usados, cuyo costo es menor a los 100 millones de dólares por unidad. La Fuerza Aérea Mexicana (FAM) evalúa la adquisición de F-16 de los bloques 40 o 50 usados, provenientes de los excedentes de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF). Esta alternativa permitiría una transferencia rápida a través del programa de Ventas Militares al Extranjero (FMS) del Pentágono, facilitando además los esquemas de financiación y la capacitación de pilotos. La desventaja es que el país del norte tendría restricciones sobre los aviones mexicanos.
El Saab puede ser adquirido a Brasil. Su costo ronda los 100 millones de dólares por unidad, pero su costo de operación es de sólo cinco mil dólares la hora. También sus costos de mantenimiento son muy bajos respecto al avión estadounidense y sus capacidades de combate son similares. Sus desventajas son menor alcance y capacidad de carga de armas. Una ventaja respecto al F-16 es que SAAB sí permite transferencia tecnológica y existe la posibilidad de que posteriormente nuevas unidades sean fabricadas en México.
El FA-50 coreano se posiciona como una opción de bajo costo operativo con capacidad supersónica, mientras que el M-346 italiano es el único de la lista con prestaciones transónicas, enfocado más en el entrenamiento avanzado y ataque ligero. Son opciones prácticas y rentables, pues el primero cuesta entre 30 y 35 millones de dólares y su operación es menor a cinco mil dólares por hora. El avión italiano va de los 45 a los 50 millones de dólares, pero su costo de operación y el de mantenimiento son todavía menores que los del F-50.
El plazo marcado es 2028, pues los fabricantes nuevos tienen carteras de pedidos acumuladas y cuellos de botella en la cadena de suministro que dificultan entregas rápidas. Lockheed Martin tiene una cartera de pedidos acumulada que incluye a países como Eslovaquia, Bulgaria, Taiwán y Turquía, lo que dificultaría la entrega de células nuevas para México en menos de dos años. Saab, comprometida con las entregas para las fuerzas aéreas de Brasil y Colombia, enfrenta una situación similar.
La elección del nuevo vector de caza no solo impactará la defensa nacional, sino que también requerirá una expansión de las capacidades de MRO (Mantenimiento, Reparación y Operaciones) en las instalaciones de la FAM. México busca integrar a la industria local en la cadena de sostenimiento, aprovechando el crecimiento del polo aeroespacial en Querétaro y Chihuahua.
Un pedido de este tipo generaría una demanda sostenida de técnicos especializados en aviónica digital y motores de alto rendimiento, como el General Electric F110 (para el F-16) o el F414 (para el Gripen). La cercanía con la infraestructura de soporte en Estados Unidos otorga una ventaja competitiva al F-16, reduciendo los costos de transporte de componentes y facilitando la interoperabilidad en ejercicios conjuntos con el Comando Norte.
La flota estaría en la Base militar número 1 de santa Lucía, pero podría abrir la puesta a adquisición de naves más modernas que pudieran ser asignadas a otras bases o, incluso, abrir más.

