
Por El Columpio.
Jorge Espadas se está quedando solo en su laberinto: varios de sus compañeros de bancada panista se han “revelado”. El otrora partido hegemónico, de férreo control interno, ha sufrido no sólo la deserción de uno de sus integrantes: enfrenta la postura diversa de otros que evidencian incongruencias y posturas retrógradas panistas.
A la salida de José Salvador Tovar Vargas, quien ahora vota del lado morenista, se agregó el reclamo de Jesús Hernández, quien votó junto con los cuatroteístas en el tema del exhorto a la gobernadora Libia García Muñoz Ledo de una pensión estatal para personas con discapacidad.
La bancada panista cambió el sentido del exhorto y lo cambió por sólo pedir información sobre los avances en la propuesta. Espadas habría de aclarar: la pensión va. La posición fue clara: la pensión se autoriza si lo pide el Partido Acción Nacional. Hernández rechazó esa postura y terminó por tener un voto opuesto al panismo.
Luego vino la andanada azul contra su excompañera Alejandra Gutiérrez, presidenta municipal de León, ahora de Movimiento Ciudadano: anunciar auditorías a su gestión.
La asesoría naranja inicialmente iba a mantener su postura de que había una misógina consigna partidista, pero alcanzó a revirar con una audacia: auditar al exgobernador panista Diego Sinhue Rodríguez Vallejo.
La postura de los azules fue burda: mantener la auditoría a la alcaldesa leonesa y rechazar la medida contra su correligionario. Lo que cambió el panorama es que hubo tres panistas que estuvieron de acuerdo con revisar cuentas a Diego: Juan Carlos Romero Hicks, Erandi Bermúdez Méndez y Karol Jared González.
El que sólo se audite a la ahora emecista y se omita hacer lo mismo a un panista, exhibe una incongruencia y doble moral de la bancada azul. Eso lo saben los tres disidentes, tres rebeldes que exhiben a un panismo rebasado, arrinconado en sus discursos conservadores y alejados de la ética de su origen, la congruencia con sus principios y, lo más grave, ajenos a la realidad social.


