Los deliciosos tacos y quesadillas de doña Licha en la Calzada Insurgentes

Una de las primeras avenidas de la ciudad de Irapuato, es testigo de la sazón y el amor de una abasolense, que vino a llenar el estómago y corazón de los irapuatenses

Un platillo de tradición sobre la Avenida Insurgentes las quesadillas son una delicia. Foto por Francisco Somoza

Irapuato, Guanajuato.- Alicia Hernández Morales, oriunda de Abasolo de 65 años de edad, tiene más de 30 años vendiendo en la Calzada Insurgentes a un costado de la tortillería Matamoros de Irapuato exquisitos tacos y quesadillas de guisados, llamándole a su negocio “Tacos y quesadillas; Licha y Bere”.

“Desde los 8 años soy comerciante, se me vino a la mente, eso de vender porque yo estaba muy necesitada de trabajo y estudios, pues solo tengo la primaria, pero siempre me gustó mucho cocinar, mi marido me dijo que me pusiera a vender los tacos y las quesadillas y ya hasta hice mi fiesta de 25 años del negocio y les invitamos un taco a todos lo que pasaban por la Calzada”, externó.

La señora Alicia Hernández Morales mejor conocida como Doña Licha es una comerciante de la Av. Insurgentes. Foto por Francisco Somoza

Doña Licha, puntualizó que Berenice, una de sus tres amados hijos, es quien le ayuda y quien le ha aprendido su buena sazón, razón por la cual, a la abasolense le llena de gusto que los clientes se vayan familiarizando con su hija.

Clientes de Abasolo, La Piedad, Salamanca, Guadalajara y hasta de Estado Unidos, han visitado y consumido, los exquisitos guisados de Doña Licha.

Una de las anécdotas más bonitas que Doña Licha, cuenta con mucho cariño, es cuando, comparte la comida con el prójimo; “Todas las veces que un centroamericano o algún inmigrante pasa por aquí, por el negocio y me pide un taco, yo le digo a mi hija Bere, sírveles los platos que sean necesarios, cómprales un refresco grande y dales su vasito, igual con los indigentes que pasan y me piden algo, pues dice en la biblia, ‘hay que darle de comer a quien tiene hambre y de beber a quien tiene sed’, por esa misma razón yo comparto la comida, para mi es de bendición poder hacerlo”, dijo.

Por otro lado, Doña Licha, también ha sufrido de malas experiencias, como lo fueron dos asaltos a lo largo del recorrido de su negocio, dos momentos que la pusieron muy triste por la inseguridad de la ciudad; “Solamente fueron dos veces que la inseguridad se apoderó de mi negocio, pero yo siempre le pido a mi padre Dios, que me de licencia de salir bien con todos mis clientes para que regresen”, explicó.

Para concluir, doña Licha agradeció a Dios y a sus clientes que han sido parte a lo largo de su trayectoria; “Aun nos tienen para rato en tacos y quesadillas; Licha y Bere”

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