
Irapuato, Guanajuato.- Llegó esa temporada en la que los abrazos se multiplican, las sonrisas aparecen en cada fotografía y los candidatos y aspirantes comienzan a acercarse nuevamente a la ciudadanía. La política empieza a tomar las calles y, con ella, también la llamada politiquería.
El objetivo es claro, construir cercanía, sumar simpatías y, eventualmente, conseguir el voto que los pueda ayudar a conseguir sus aspiraciones políticas.
Pero mientras los recorridos, reuniones y fotografías comienzan a ganar espacio en las redes sociales, Irapuato enfrenta una realidad mucho más complicada.
La violencia continúa siendo una de las principales preocupaciones de los habitantes, mientras que las lluvias y las inundaciones han vuelto a poner bajo presión a familias, colonias y zonas de la ciudad.
Para muchos ciudadanos, el contraste resulta inevitable, mientras algunos ya están pensando en la próxima elección, otros están pensando en cómo proteger su patrimonio, llegar seguros a casa o evitar que el agua entre a sus viviendas.
La ciudadanía seguramente escuchará muchas promesas durante los próximos meses, seguridad, infraestructura, servicios públicos, desarrollo económico y mejores condiciones para las familias.
Pero el reto será que esas promesas no se queden en abrazos, fotografías y discursos.
Irapuato no necesita únicamente candidatos cercanos en temporada electoral; necesita autoridades cercanas cuando no hay elecciones.
Porque los problemas de seguridad, agua, infraestructura y servicios públicos no aparecen en las campañas, están presentes todos los días.
