La Asunción de la Virgen: una tradición que permanece en León

Su templo está en la 5 de Mayo, antigua calle de Pachecos

León, Guanajuato.- Este 15 de agosto, la tradición católica leonesa celebra la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, una festividad que, además de su significado religioso, forma parte de las expresiones de patrimonio cultural y memoria colectiva que se han transmitido de generación en generación en esta ciudad.

En La calle 5 de Mayo, en pleno corazón de León, se encuentra el Templo de la Santísima Trinidad y de la Virgencita de las Tres Aves Marías. Este espacio es uno de los lugares vinculados con la tradición mariana de nuestra ciudad y con una devoción que durante décadas dio identidad a este sector, conocido en la década de 1950 como el “Barrio de la Virgencita”.

Su historia se remonta a una antigua capilla conocida como la Capilla del Señor de los Pachecos, localizada en planos históricos de la Villa de León. Hasta principios del siglo XX, la calle donde su ubica el templo llevaba por nombre “de Pachecos”. El templo actual fue reedificado por el canónigo Pedro Gaona Gollaz y dedicado a la Santísima Trinidad; fue bendecido el 30 de mayo de 1896.

En 1918, el padre Miguel Ma. Enríquez Villanueva, conocido como el Padre “Enriquitos”, fundó la Asociación de las Tres Aves Marías y promovió diversas mejoras al templo, dando también impulso a la advocación de la Virgencita de las Tres Aves Marías. Pero alrededor de este templo se conserva también una tradición profundamente arraigada: la celebración de la Dormición y Asunción de la Virgen.

La Dormición de María representa, dentro de la tradición cristiana, el momento en que la Virgen se dispone a descansar antes de su Asunción. Por ello, en esta festividad la imagen de la Virgen es preparada y colocada en un espacio que evoca su descanso, dando lugar a una de las expresiones más significativas de esta celebración.

Posteriormente, tiene lugar su traslado, una manifestación de fe y participación comunitaria que convierte las calles en parte de la celebración. El recorrido de la imagen no es solamente un acto religioso: es también una práctica colectiva mediante la cual los habitantes del barrio se encuentran, participan y mantienen viva una tradición heredada de generaciones anteriores.

Otro elemento característico de esta festividad es la manzana, presente como parte de la ornamentación y de las ofrendas vinculadas con la celebración. Este fruto adquiere un significado simbólico dentro de la tradición mariana: recuerda la relación entre Eva y María, y la interpretación de María como la nueva Eva, asociada a la redención y a la vida nueva.

Así, la celebración del 15 de agosto reúne distintos elementos que forman parte del patrimonio cultural de León: el templo, la imagen religiosa, la Dormición, el traslado, las ofrendas, las manzanas, las oraciones y, sobre todo, la participación de la comunidad.

Son prácticas que no solamente pertenecen al pasado. Son parte de un patrimonio inmaterial que continúa vivo, porque las personas lo recuerdan, lo practican y lo transmiten.

(Texto con información del Archivo Histórico Municipal de León)

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