Las tres leyes de los exoesqueletos

abelrojas

“Las previsiones éticas deben ir adelante
de los adelantos tecnológicos”
Abel Pérez Rojas.

Opinión

Los exoesqueletos son una especie de trajes biomecánicos usados por los seres humanos para realizar individualmente funciones que de otra manera no efectuarían, por ejemplo: cargar grandes pesos, recorrer larguísimas distancias en condiciones inhóspitas sin cansarse, sólo por mencionar algunas características brevemente expuestas por Eythor Bender de «Berkeley Bionics» en TED (http://goo.gl/157mE3).

Imagine usted el suplicio que sería capaz de propinar un policía fronterizo equipado con exoesqueleto y con características psicológicas racistas o xenofóbicas –como los que abundan en todas las latitudes- y qué me dice de las dimensiones violentas que podría adoptar el bullying.

Como los exoesqueletos surgieron y se están desarrollando en gran medida por y para la industria militar –y en consecuencia policial- además de que su alto costo los hará inaccesibles para los pobres y desprotegidos, cabe preguntarse: ¿Qué hacer para que en un futuro no muy lejano las personas equipadas con exoesqueletos no abusen de sus capacidades aumentadas en detrimento de otras desprovistas de esos aditamentos?

Algunos hablan de que la incorporación de exoesqueletos en la vida diaria podría cumplirse muy pronto, en sólo diez o veinte años los exoesqueletos serán  tan populares que su única limitante será inicialmente su alto costo.

Propongo que desde ahora se tome con seriedad la posibilidad de evitar futuras agresiones a quien esté inerme de dichos  dispositivos.

El escritor futurista y científico ruso Isaac Asimov, planteó en 1942 en su cuento Círculo Vicioso (Runaround) las tres leyes de la robótica, a fin de prever los conflictos futuros ante los progresos evidentes de la robótica y el eventual revire de los robots hacia los humanos.

Las tres leyes de la robótica son:

Primera: Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.

Segunda: Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la Primera Ley.

Tercera: Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

Así que, ante la potenciación de las facultades corporales de los humanos, para que el abuso de la fuerza, de la velocidad y de la resistencia no sean usados contra los débiles, mi planteamiento propone una postura ética de respeto a quienes no usen esos dispositivos: que los exoesqueletos, desde su fabricación, tengan una programación informática inicial con las medidas de seguridad necesarias.

Si seguimos la línea de pensamiento sobre la dinámica futurista de Asimov y considerando que las empresas desarrolladoras de exoesqueletos se refieren a ellos como “la integración verdadera entre el hombre y las máquinas”, propongo las siguientes tres leyes de los exoesqueletos:

Primera: Todo exoesqueleto contendrá protocolos de programación para detectar y no accionarse con los impulsos nerviosos de ira u odio de su portador en contra de otro ser humano desprovisto de exoesqueleto.

Segunda: Los diversos actores que participen en el diseño, desarrollo y construcción deberán trabajar y destinar parte de sus recursos para garantizar la Primera Ley.

Tercera: No se podrá comercializar ningún exoesqueleto que no se haya diseñado, desarrollado o construido bajo la Primera y Segunda Ley.

Por supuesto no estoy soslayando las aplicaciones médicas de los exoesqueletos, las cuales abren múltiples posibilidades de una vida digna a quienes por múltiples circunstancias están privados de sus capacidades motoras, ni tampoco las incalculables aplicaciones de los exoesqueletos en la industria, pero es oportuno, desde ahora, hacer visibles vías que eviten en el futuro episodios de sometimientos, vejaciones y muertes.

Abel Pérez Rojas (abelpr5@hotmail.com / @abelpr5 / facebook.com/PerezRojasAbel) es poeta, comunicador y doctor en Educación Permanente. Dirige: Sabersinfin.com

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