
Irapuato Guanajuato.- La barra “Freseros y Orgullosos” de Irapuato se niega a apagar su voz, ya que sus miembros continúan firmes, alentando a la Trinca pese a las limitaciones que han cambiado por completo su forma de apoyar al equipo.
Aunque las restricciones impuestas por la Federación han golpeado de lleno a las barras del futbol mexicano, en Irapuato, no fue la excepción y la barra “Freseros y Orgullosos” se resiste a desaparecer.
Alejandro, mejor conocido como “El Coque”, integrante desde prácticamente la fundación del grupo en 2014, relató cómo la esencia de la barra ha sido afectada en los últimos meses, luego de que se les prohibiera operar como tal dentro del estadio.

“Pues sí, desgraciadamente la Federación poco a poco va acabando con los grupos de animación, Ya no nos dejan estar como barra en nuestra puerta, ni meter banderas ni instrumentos”, explicó.
La medida, que forma parte de las disposiciones aplicadas en el futbol mexicano tras diversos hechos de violencia en estadios del país, ha obligado a los aficionados a modificar su manera de apoyar. Lo que antes era una fiesta constante de cánticos, tambores y banderas durante los 90 minutos, hoy se ha convertido en una experiencia más silenciosa.
“Ahora la gente está sentada viendo el juego nada más. Sí se extraña, porque nosotros estábamos acostumbrados a alentar todo el partido”, añadió.
A pesar de ello, los integrantes de “Freseros y Orgullosos” han buscado mantenerse unidos. Aunque ya no ocupan su tradicional ubicación ni cuentan con los elementos que los distinguían, siguen asistiendo al estadio, principalmente en la puerta dos, desde donde intentan mantener viva la identidad del grupo.
“Nos han quitado mucho de la esencia, pero seguimos. Cuando se puede gritamos un gol o cantamos, no como antes, pero seguimos para que esto no se pierda”, afirmó Alejandro.

El grupo también ha buscado acercamiento con la directiva del club, sin embargo, reconocen que las decisiones vienen directamente desde la Federación, por lo que poco margen de maniobra existe.
Pese al descontento entre varios aficionados, la barra ha optado por no confrontar y acatar las reglas, priorizando el bienestar del equipo. Sin embargo, el sentimiento de resistencia es claro.
“Vamos a resistir hasta donde se pueda. No queremos perjudicar al club, pero sí seguir apoyando, porque esto es lo que nos gusta”, concluyó.
Hoy, sin tambores ni banderas, la barra “Freseros y Orgullosos” enfrenta uno de sus momentos más difíciles. Pero en las gradas, aunque más tenue, la pasión sigue latiendo. Porque en Irapuato, el orgullo fresero no se borra con un reglamento.