
Irapuato, Guanajuato.- El artista urbano Samersone, representará a Irapuato en el Festival de la Calle en Madrid, Luis Antonio Hernández Flores, llevará bocetos, aerosoles y una trayectoria construida a pulso, para dar uno de los pasos más importantes de su carrera.
Samersone reconoció no saber si es el primer irapuatense en llevar su obra a la capital española, la dimensión del reto no le pasa desapercibida. “Es un gran orgullo y mucha responsabilidad… hay que hacer algo de calidad para representar bien a Irapuato”, afirmó con serenidad, consciente del peso que implica llevar su ciudad a una de las cunas del arte mundial.
Pintar identidad en una tierra de grandes pintores
Madrid, referente global de las artes plásticas, no es un escenario menor. Para Samersone, la clave no está en competir, sino en diferenciarse. Su apuesta es clara: llevar la esencia de su tierra, ya que, desde lo particular, desde el nicho, desde lo local, el arte cobra dimensiones de universalidad.
“La idea es hacer algo cultural de aquí, algo propio, que ellos puedan ver y que nos represente”, explicó el artista. Aunque las fresas son el símbolo más conocido de Irapuato, el artista busca ir más allá, explorar nuevas narrativas visuales que hablen de identidad, de actualidad y de una ciudad en transformación.
“No se trata de repetir lo de siempre, sino de proponer algo distinto, algo nuevo”, sostuvo Samersone.
Una generación que abre camino
El artista afirmó que no camina solo; forma parte de una generación de artistas que ha comenzado a posicionar el talento local más allá de las fronteras. Recordó experiencias previas en Europa, como un viaje a Italia, así como la presencia de colegas en Estados Unidos y Sudamérica.
“Hay muchos compañeros que han ido a eventos, que han ganado concursos… no solo en pintura, también en teatro, danza, escultura y fotografía. Hay muy buen material en Irapuato”, señaló con orgullo.
Para él, este crecimiento no es casualidad. Es resultado de años de insistencia y de una escena que se ha ido consolidando poco a poco.
“A veces hay que tocar la puerta… y a veces hasta patearla, en el buen sentido. Uno no puede quedarse en su casa esperando”, dijo, recordando los inicios de su generación hace más de dos décadas.
El arte como movimiento colectivo
Además de su participación internacional, Samersone continúa activo en su ciudad. Actualmente trabaja junto a otros siete artistas en un proyecto mural sobre la calle 5 de Febrero, una intervención colectiva que busca seguir transformando el espacio público a través del arte.
El proyecto, aún en proceso, refleja precisamente esa visión colaborativa que ha fortalecido la escena local: propuestas construidas en equipo, con diálogo y con identidad compartida.
Un viaje que representa más que a un artista
Más allá del logro individual, la presencia de Samersone en Madrid simboliza el avance del arte urbano irapuatense y su capacidad de dialogar con el mundo.
En cada trazo que plasme en tierras españolas no solo irá su firma, sino también la historia de una ciudad que ha aprendido a abrirse paso a base de talento, persistencia y creatividad.
Porque, como él mismo lo resume, el camino ya está trazado: “El piso ya está firme… ahora toca seguir creciendo”.