
Irapuato, Guanajuato. Lo que hasta hace algunos años era un problema casi exclusivo de León con calles saturadas, avenidas colapsadas y trayectos que se alargan, empieza a repetirse, casi calca, en Irapuato.
El aumento acelerado de vehículos en circulación ha comenzado a rebasar la capacidad de las vialidades de la ciudad fresera, y el fenómeno se agrava justo ahora que los principales libramientos y carreteras federales que rodean al municipio están en obras, lo que dificulta el libre acceso y empuja el tráfico hacia el centro urbano.
El mismo patrón que ya vive León, pero en Irapuato
León arrastra desde hace años un problema de movilidad que especialistas atribuyen a un crecimiento urbano e industrial acelerado que no fue acompañado de un sistema de transporte público suficiente.
Según ha documentado ciudades como León, Tijuana y Puebla comparten el mismo perfil al atraer inversión industrial y habitacional a gran velocidad, pero la mancha urbana se dispersó sin planeación de movilidad, lo que disparó la dependencia del automóvil.
Irapuato, con su fuerte crecimiento industrial que incluye parques automotrices, agroindustriales y logísticos, aunado a una mancha urbana que se expande sin que el transporte público crezca al mismo ritmo, transita por el mismo camino.
La diferencia es que, a diferencia de León, en Irapuato el problema apenas se está haciendo evidente para buena parte de la ciudadanía, que hasta hace poco veía el tráfico pesado como algo exclusivo.
Los síntomas ya son visibles: accidentes, rehabilitaciones, obras
El 10 de septiembre, tres eventos simultáneos que incluían obras de rehabilitación en la autopista Silao-Irapuato, la volcadura de una pipa en el libramiento norte y un choque múltiple con tres muertos en el libramiento sur, a la altura de la salida a Salamanca, desviaron todo el tráfico hacia el interior de la ciudad.
El resultado: congestionamiento en el bulevar Solidaridad, el bulevar Mariano J. García, el Cuarto Cinturón Vial y la avenida Guerrero, subrayando que desde el 27 de julio fue cerrado y por alrededor de dos meses y medio, un tramo de Paseo Irapuato.
Otro factor que agrava el panorama son las obras en las vialidades que rodean la ciudad, pensadas originalmente para sacar el tráfico pesado y de paso del centro urbano y que hoy, por estar en reparación, generan el efecto contrario.
La alcaldesa Lorena Alfaro García ha reclamado en reiteradas ocasiones a la Secretaría de Infraestructura, Conectividad y Movilidad (SICT) el deterioro de las carreteras federales 90 y 45, así como del libramiento sur, calificándolo de “grave”.
La combinación de más autos en circulación, calles urbanas que absorben el tráfico, obras deterioradas, ha empezado a generar en Irapuato las mismas escenas que durante años definieron a León con filas kilométricas, trayectos que se duplican o triplican en tiempo, y automovilistas buscando rutas alternas por colonias residenciales para evitar el nudo vial.



