“El Primo” refrescando a penjamenses desde hace 29 años

A lo largo de los años don Javier se ha convertido en un comerciante muy reconocido en el centro histórico de Pénjamo

Pénjamo Guanajuato.- Don Javier Aguilar, mejor conocido como “El Primo” lleva 29 años refrescando a cientos de penjamenses que transitan por el centro histórico de dicho municipio.

“El Primo” tuvo un contrate muy marcado en su empleo, pues anteriormente era albañil y un día se decidió a meterse por completo al negocio de los raspados.

“Yo no era comerciante, yo era albañil, pero un día mi hermano que también era albañil salió a buscarle acá en el comercio y pues yo le seguí en la obra y él poco a poco se fue acomodando, me decía que acá echándole ganas se ganaba mejor que en la obra y pues se sufre, pero gracias a Dios ahí va saliendo poco a poco”, dijo don Javier.

Acompañado de su esposa Herminia Hernández, de quien vive muy enamorado, don Javier comenzó esta aventura en el comercio.

“Ahí poquito a poquito nos fuimos haciendo de las cosas, al principio era muy complicado, pero me tocó una mujer que la verdad mis respetos “, comentó “el primo”.

Don Javier tuvo dos hijos con su esposa Herminia y con este negocio y su antiguo oficio de albañil ha sacado adelante a su familia.

“Tenemos dos hijos, fue todo lo que tuvimos y pues siendo claro ninguno me apoya, Alexander mi hijo apenas va a entrar a la prepa y mi hija Candelaria ya se casó a y sea como sea, ahí está junto a su esposo trabajando honradamente”, expuso don Javier.

El motivo del porque su negocio se llama “El Primo” es por un apodo hacia su persona, pues la gente así lo saludaba.

“Raspados el primo, así me di a conocer y así le pusimos al negocio, y pues me latió, así me empezaron a decir, primo, ya ve que a otros le dicen cuñado y yo opté por primo ¿qué te damos? Y así lo registré”, comentó el comerciante.

Don Javier asegura que, a pesar de tener ventas bajas, la gente que lo conoce y la temporada le han ayudado a salir adelante.

“Si tengo perdidas, casi no se vende por ejemplo cuando llueve o hace mucho aire, pero Dios es bien grande y el tiempo y los clientes que hay me ayudan a salir adelante, no sacaré mucha ganancia, pero por lo menos la inversión”, dijo don Javier.

El comerciante aseguró que el comenzar con este negocio le cambió la vida, tanto a él como a su familia.

“Esto cambio mi vida y la de mi familia, poquito a poquito vamos saliendo más desahogados, con gusto un día podemos salir a comer una paleta o decir hoy no trabajamos, mañana trabajamos”, aseguró “el primo”.

Por último, don Javier mandó un mensaje a los penjamenses.

“Pues aquí estamos, raspados el primo a sus órdenes, vengan, para salir de esta pandemia hay que echarnos todos la mano”, finalizó don Javier.

 

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