
Irapuato, Guanajuato.- “Y si volviera a nacer volvería ser sacerdote”, así una de las últimas entrevistas al sacerdote Efrén Silva Plascencia quien falleció hace poco más de un año. El sacerdote era el rector del seminario diocesano de Irapuato y un hombre dedicado al servicio de la población.
Cuando conocí al padre Efrén Silva Plascencia me comentaba todo lo que quería realizar, se la pasaba ayudando a matrimonios, a jóvenes y niños; era de esos personajes que tenían un carácter fuerte, pero un gran corazón.
Cuando daba misa tomaba su papel muy enserio y cuando era momento de estar alegre simplemente lo hacía, era muy dador, al grado que, en tiempos de pandemia, estaba listo un espacio para recibir a aquellos doctores, doctoras, enfermeros que requerían dormir y tener una comida, porque en ese tiempo los “veían como apestados”.
El padre Efrén como todos lo conocían, tenía uno de los movimientos más grandes de matrimonios, pero era tan sólido que todos ayudaban cuando era necesario, ya sea para participar entre ellos o bien darle apoyo a otras personas.
De repente el Padre Efrén me avisaba que tenía jitomates, chiles, manzanas, qué a donde las llevábamos, porque estaba plenamente enfocado a una misión de ayuda; luego de que se fue al Seminario ahí platicaba con los jóvenes e incluso con aquellas personas que necesitaban un consejo.
Así era Efrén Silva que un 30 de mayo partió de este mundo, dejando un mensaje de unidad, de paz y de ayuda, desde esa iglesia católica, donde creía que la vocación en el servicio era por convicción personal.
Sabías que… El padre Efrén Silva Plascencia nació en Atotonilco el alto, Jalisco un miércoles 18 de junio del año 1958 y falleció un 30 de mayo del año 2025 en Irapuato, donde radicó casi toda su vida, siendo su último encargo rector del Seminario Diocesano de Irapuato.

“Y si volviera a nacer volvería ser sacerdote”, Efrén Silva Plascencia
