Club León seis veces campeón

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León, Guanajuato. 

Pasó una década para su ascenso y más de dos para levantar la copa de su sexto título.

León, el mítico club nacido en agosto de 1944 y que tocó fondo –al grado de ser vendido como cascajo-, hoy refrenda lo que José Alfredo Jiménez, quien fue portero suplente de sus filas, marcó como epitafio en su cántico de guerra: “aquí se apuesta la vida y se respeta al que gana”.

Fue en junio de 1999 cuando la hinchada fiera se manifestó en el primer cuadro de la ciudad en defensa de su club. Entonces se dijo que se vendería al mejor postor. Hoy esa misma afición se volcó para recibirlos como héroes… una celebración no tan inmediata, pero para cerrar el año.

Lejos quedó aquel año 2002 cuando empresario mexico-argentino Carlos Ahumada compró la franquicia. Colores, estadio y plantel a modo de remate. Habían pasado ya las polémicas de Valente Aguirre y Roberto Zermeño quien hasta la fecha reclama su derecho de piso.

Con Ahumada Kurtz El Club León acarició el ascenso. La gansa de los huevos de oro que en el último suspiro apretaba, se aferraba a la Segunda División con estadio lleno… litros y litros de cerveza y publicidad que tapizaba el uniforme. Aún se recuerda que cada partido se sorteaba un auto.

Páginas de diarios reflejaron otra gambeta fuera de cancha. Un polígono de 10 mil metros junto al estadio mundialista, la nueva manzana en discordia. La disputa entre empresarios y la ciudad. La hinchada, seguía comprando las entradas. Hoy ven coronada su inversión con la felicidad compartida de una copa, la sexta, del fútbol mexicano.

La pugna legal por el León siguió fuera de cancha entre Roberto Zermeño y Carlos Ahumada. En abril de 2004 el Servicio de Administración Tributaria y Enajenación de Bienes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público presentó como administrador del Club a Adolfo Rezza Sanmartin.

Los estadios llenos eran la muestra de la esperanza por el ascenso. El club atravesó por un mal momento. En 2005 el aficionado vivía de glorias pasadas pero los empresarios veían algo más en la plaza. Ese año llegó al frente Grupo Pegaso.

El hermano menor del Atlante llegó con una esperanza de ascenso. Los hermanos García eran vistos por la ciudad como grandes influyentes para que, ahora sí, el plantel regresara a mostrar su jefatura en el máximo circuito del futbol mexicano.

Ya merito se logró. Pero no se pudo. En el 2008 y tras perder la final de ascenso, Pegaso hace otra transacción a empresarios cuya fortuna les hacía ver que ahora sí. Los hermanos Batarse llegaron y bajo el sello de la marca BHermanos.

Espectacular fue su presentación así como cada anuncio de partido. Hubo buen manejo de medios, se reactivó un programa de televisión para La Fiera, se remodeló el estadio. Se armó el tinglado en el cual renacería la fiera.

Se presumió la inversión millonaria y se estableció una especie de halo poderoso en el entorno del club León. La nómina más abultada de la Segunda División. El plan de un salón de la fama, renovación de oficinas. La parafernalia, pues, que tampoco alcanzó. Pero los seguidores siempre estuvieron ahí.

Fue en el 2010, cual si fuera venta de garaje, Grupo Pachuca compra al club León. Abraham Batarse podía ahora sí, dedicarse a ser artista. Otro cambio de directiva, otro cambio de planes, otro cambio de estilos… pero la afición siempre estuvo ahí, en apoyo del club.

Llegó el 2012, el ascenso del León. El arribo de un grande a las grandes ligas del balompié. Por su lugar que ganó un 20 de agosto de 1944 al ingresar a la liga mayor. Como cuando fue su presentación en el estadio Patria frente al Atlante.

Ahí está la afición. Siempre religiosa, en el templo del fútbol.

SEIS VECES CAMPEÓN

El primer campeonato (1947-1948) se vivió entre música del Trío Calavera, el estreno de Los Tres García con el inmortal Pedro Infante. Se vivió en una ciudad en la que resonaban los ecos de la posguerra. Del bloqueo a Berlín, del plan Marshall. En León se manifestaban contra la compañía de Luz y se funda la Canacintra.

El segundo campeonato (1948-1949) llegó con la pavimentación de concreto de la Calle Madero. La modernidad y la visita del Presidente Miguel Alemán para inaugurar obras de concreto en la ciudad. Un segundo campeonato con ecos de Matilde Sánchez y en el cine La Oveja Negra. Un bicampeonato que logró José María Casullo.

Un tercer título (1951-1952) llegó cuando un primer censo informó de 25 fábricas grandes de calzado y unos mil 500 talleres que empleaban a 22 mil obreros para una producción diaria de 300 mil pares de calzado. Eran los años de vida del Circulo Leones Mutualista. Los años de la televisión mexicana. Eran tiempos del nacimiento del Periódico Noticias y del cincuentenario de la coronación de la Virgen de la Luz. Año de la boda del paisano Jorge Negrete y la Doña, María Félix. El entrenador era Antonio López Herranz y Antonio Carbajal se estrenaba en la portería.

Para la jornada 1955-1956 llegó el cuarto título del León. Un partido que se jugó en la ciudad de México frente al Oro quien cayó ante la escuadra comandada por López Herranz por 4 goles a 2. Tres goles fueron anotados por Mateo de la Tijera y otro más por Marcos Aurelio. El 25 de marzo de 1956, añadió León su cuarta estrella y obtendría también el título de Campeón de Campeones al derrotar a Toluca, entonces campeón de copa.

La quinta estrella de León se labró con Víctor Manuel Vicetich como entrenador (1991-1992). La turbulencia del descenso manchó el uniforme verdiblanco del León. Tiempos de gloria, de Milton Queiroz Tita cuyos 16 goles en ese tornero fueron todos ellos una “oda el fútbol”, diría el comentarista deportivo Ángel Fernández. Fue una final contra Puebla que se disputó el 7 de junio del ’92. Con marcado de 0-0 llegaron los tiempos extras para que, con gol de Carlos Turrubiates y autogol de Aurelio Rivera, León afianzara su quinto campeonato.

Pasaron 13 años que no fueron los de la mala suerte. Fueron 13 años de acariciar victorias, sufrir derrotas, estar en la gloria, en el infierno, en el cielo y en el suelo. De ser un equipo estelar, hasta ser rematado como cascajo. De ser un equipo con su hinchada fiel, como fiel es una fiera. Esta vez, días después del campeonato, desfiló un León, cuya afición mereció tuvo más derecho de alzar la copa y no como lo hicieron los oportunistas.

El glorioso León hoy ya no vive del recuerdo, vive una gloria que deberá compartir y agradecer a una de las aficiones más leales y entregadas de México: la de este bonito León, Guanajuato. Donde se apuesta la vida, y se respeta a quien gana. León, seis veces campeón del Futbol mexicano.

Martín A. Diego Rodríguez

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