Carta a mamá

Todos los días son especiales para expresarle el amor y el agradecimiento infinito a Mamá

Quiero que estas palabras queden para siempre en tu corazón mamá; Pues mereces ser celebrada a diario, por tu amor y apoyo incondicional, por ese cariño que siempre nos has regalado a los 3 y por eso quiero agradecerte enormemente.

No soy capaz de expresar todo lo que me viene al corazón cuando pienso en ti; Eres una gran mujer, llena de títulos que no presumes, tan fuerte y guerrera que eres que peleas con todo antes de que algo se lleve por delante la felicidad de los que más amas.

Cuando era niña creía que eras una especie de mujer maravilla y de eso ya hace mucho tiempo… pero hoy en día estoy plenamente convencida de que lo eres.

Titulada en amor, en cada momento te has hecho cargo de mis heridas en las rodillas y en el corazón, curando con tus besos y abrazos todas ellas.

Fuiste mi enfermera, maestra de vida, cómplice y mi eterna acompañante, siempre has sabido cómo sellar mis desvelos y mis preocupaciones,

Jamás te diste por vencida en los momentos más difíciles, que siempre tuviste una sonrisa para los tres en todo momento, forjando espadas y escudos para toda la familia con el más duro y puro de los aceros y ahora tienes un gran ejército que protegerá siempre tu corazón y el de todos.

Tu amor es el culpable de que no me conforme con cualquier cosa, mamita, has predicado con tu ejemplo los valores más importantes que hoy tengo y que siempre conservaré.

Has luchado contra viento y marea, has calmado las más siniestras tempestades y aunque te haya hecho daño con mi indiferencia o mi inconsciencia siempre has tenido un hueco para cobijarme a medio camino entre tu corazón y tus brazos.

Gracias a ti hoy sé que mis logros me pertenecen y que mis sueños no tienen fecha de caducidad. Y cuando más pequeña me he sentido, más me has acurrucado, llenando con tus besos el vacío que la desesperación llega a provocar. Gracias por colmarte de paciencia a la hora de hacerme ver mis errores y por tener esa fuerza sobrehumana con la que siempre consigues descargar mi espalda para que no sufra.

Eres mi mayor privilegio y mi mayor regalo. Te lo mereces todo porque me has entregado a la vida y por muchísimas cosas más. Es probable que no alcance a entenderlo, pero hoy sé que por Juanita, Bernardo y yo son tus desvelos y tus anhelos, así como tu mayor felicidad y tu gran orgullo.

Porque has aprendido a hacer todo con una sola mano, porque has “dormido” con un ojo abierto hasta que has oído que llegaba a casa después de una noche de fiesta,  porque me has dado tu trozo de pastel y te has quedado con hambre, porque has tenido la paciencia de conocerme hasta saber qué es lo que pienso y siento.

Te agradezco el haberme dejado en las manos de mi abuelita luchita cuando era pequeña, pues no sabes el bien que me hizo el estar a su lado, el descubrir y aprender cosas a su lado, pues siempre será el tesoro más preciado que Dios me pudo prestar 21 años pues fue la luz que iluminaba nuestros días y sus palabras eran bálsamo para nuestros corazones… créeme que si hubiera una escalera al cielo, correría a abrazarla y le llevaría su ate de membrillo, tan dulce como ella.

Gracias por ser la maestra de mi vida, por convertirte en mi TODO, por hacer mi carga más ligera, por entregarme tu corazón lleno de amor verdadero y darme el impulso para alcanzar lo imposible

Te amo por siempre e incondicionalmente bella mía

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