Calaverita a: Beatriz Hernández, alcaldesa de Salamanca

A Salamanca llegó, arrasando con mucha fuerza,
a comerciantes cargó, sin importar su inocencia
yo de aquí no me voy, hasta no irme satisfecha,
por la que vine no doy, ¿alguien ha visto a la alcaldesa?

¿Beatriz Hernández dónde estás? Gritó la muerte con mucha fuerza,
pálida por el temor su secretaria le respondió…
señora muerte Beti no está, ella no vino a trabajar hoy,
muy temprano se salió a tomarse fotos con Pati Chapoy.

La carcajada soltó la muerte al reírse,
Pero luego le cuestionó, ¿y así piensa reelegirse?,
Hay Beatricita de mis amores, mejor píntate de colores,
¡Vente conmigo al panteón, que allá todos te aclaman y de a montón!

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