Breves Instantes con… Ildefonso Falcones “La catedral del mar”

Columna Martha

Opinión.- Vale la pena escribir sobre el heroísmo de la gente común, la del pueblo. Gente, que carga sobre sus espaldas, una vida de luchas y sinsabores y que a pesar de ellos no se desaniman y afrontan las situaciones para salir adelante. Es el heroísmo que sufragan en  la vida cotidiana y que tiene como espíritu, la tenacidad para continuar, para ser mejores cada día. En la novela La catedral del mar, el heroísmo se muestra en la paternidad incondicional y en los estibadores que a pesar de sus circunstancias, tienen un noble ideal.

La catedral del mar es la primera novela histórica  de Ildefonso Falcones de Sierra,  se publicó en el 2006 y para el 2007 se convirtió en la novela más leída en España, en otros países tuvo un buen recibimiento. Ildefonso Falcones de Sierra, nació en Barcelona, España en  1959, es abogado de profesión y actualmente combina su carrera con el encomiable acto de escribir, su característica principal es que sus  novelas pertenecen al género histórico y están coronadas por el éxito de ventas.

La catedral del mar, es un libro que se compone de 670 páginas y se divide la trama en dos partes. Datos históricos del siglo XIV se recrean en la novela y personajes fuertes e intensos, con una excelente trama. Su estilo de narración, es ameno, ágil, cautivador, introduce de inmediato al lector y lo hace un observador muy cercano a los hechos que describe. Conmueve su historia del siglo XIV (1320) en la Barcelona medieval y que tiene como columna vertebral, un soberbio escenario: la construcción del templo mariano de Santa Maria del Mar

La catedral del mar, es una obra literaria que tiene una excelente persuasión, desde sus primeras páginas. Se percibe de inmediato la pasión y la lucha de los personajes envueltos en una intriga de injusticias y de represión por sobrevivir a los conflictos y actos de violencia a los son sometidos  por el dominante régimen feudal.

Un personaje fuerte lo constituye Bernart Estanyol quien debe de afrontar la pérdida de sus tierras  que  le habían sido heredadas por sus antepasados “Los Estanyol”. Tierras que generaron un modo decoroso de vivir como siervo feudal. Su deseo es proteger incondicionalmente la vida de su hijo, rescatándolo del descuido y el abandono en el que vive en el castillo a los pocos meses de haber nacido y al que su madre se le dificulta amantar. Muestra una paternidad absoluta, que no duda en buscar oportunidades y abrirse camino para ir a Barcelona y convertiste en un ciudadano libre. El deseo de proteger, tras algunas aventuras que vive, conduce a Bernart a un final trágico, ofrenda su agobiada vida y todo por amor a su hijo. Es un personaje que procede con heroísmo. Esa es la verdadera riqueza de Bernart Estanyol que Ildefonso Falcones nos presenta y que logra una gran empatía con el lector.

Arnau (el hijo), crece con seguridad, pero a la vez con carencias, económicas y afectivas. A la muerte de su padre le tocara avanzar ya con las pocas seguridades económicas que le dejo, pero con el ejemplo de su fuerza para seguir luchando. Trabajará como palafrenero, estibador, soldado y cambista, que lo llevará a ocupar una posición privilegiada pero la envidia de sus pares, pone su vida en manos de la poderosa Inquisición.

Los bastáix (estibadores) quienes en un esfuerzo sobrenatural, cargan un peso exorbitante, trasladan las piedras en sus espaldas,   para construir la catedral de la Virgen Maria del Mar, y contribuyen en ayudar también en lo económico (a pesar de sus carencias). Estos sucesos en gente común que poco tiene y mucho dan, es un acto loable de lucha, de fe y de amor. La construcción de la Catedral del Mar,  es un hecho admirable que trasciende a todos los tiempos.

He aquí unas notas del autor: “Santa María de la Mar es sin duda alguna uno de los templos más bellos que existen; carece de la monumentalidad de otras iglesias, coetáneas o posteriores, pero en su interior se puede respirar el espíritu que trató de imprimirle Berenguer de Montagut: la iglesia del pueblo,  y para el pueblo, como una gran masía catalana, austera, protegida y protectora, con la luz mediterránea como supremo elemento diferenciador. La gran virtud de Santa María, al decir de los entendidos, es que se construyó en un período ininterrumpido de tiempo de cincuenta y cinco años, bajo una única influencia arquitectónica, con escasos elementos añadidos, lo que la convierte en el máximo exponente del llamado gótico catalán o gótico ancho. Como era costumbre en aquella época y a fin de no interrumpir los servicios religiosos, Santa María se construyó sobre la antigua iglesia”

“Los humildes bastaixos, con su trabajo de transportar gratuitamente las piedras hasta Santa María, son el más claro ejemplo del fervor popular que levantó la iglesia. La parroquia les concedió privilegios y hoy su devoción mariana queda reflejada en las figuras de bronce del portal mayor, en relieves en el presbiterio o en capiteles de mármol, en todos los cuales se representan las figuras de los descargadores portuarios.

El autor deja claro que por la época medieval del siglo XIV, el amor en la pareja existía, pero casarse por amor, sólo se lograba consumar en casos muy raros, ya que lo usual era verse comprometidos en matrimonios arreglados que convenían a los interese económicos de las familias, en la pirámide de las clases sociales que  se componía de la nobleza, burguesía, campesinos. En esta parte, es donde me hubiera gustado que el autor se arriesgara y nos presentara una lucha para  obtener el amor y no conformarse en presentar los miedos, el sufrimiento  y la frustración por no tenerlo.

Arnau, forzado a casarse con una joven mujer, afectiva, laboriosa, atenta, pero a la que no  ama. El prefería a Adelis, quien es obligada a casarse con un hombre mayor, a pesar de que estaba enamorada de Arnau, con el fin de tener alguien que la mantuviera y no dejar pasar esa oportunidad.

En la historia Arnau se enrola en el ejército por los remordimientos que tiene al haber sido infiel a su esposa Maria con Adelis, su amante. El escritor refiere la relación sexual, que se consumaba como si fueran animales. Entiendo que la expresión corresponde a una situación como la ansiedad de estar con el ser amado, el encuentro furtivo, los riesgos a los que se enfrentaban.

Adelis, deja a su marido y se arriesga para ir en busca de Arnau (el amor lo arriesga todo, como fue el caso de Bernart, hacia su hijo). Arnau se siente acosado por Adelis y cuando una prostituta (que es la madre de Arnau) le dice que Adelis lo está buscando, él le dice que diga que ha muerto y desde ese momento la condena a que toda su vida subsista como una prostituta, porque no puede regresar a Barcelona en donde está su marido, ya que sería lapidada, ¿y el amor que Arnau sentía por ella?

Las guerras entre los reinos, se incluyeron y ayuda a permear el ambiente, la época e historia.

Otro personaje es Joan, un niño noble y dulce que sufre las imposiciones de la época, abandonado por su padre, ya que su madre fue una adultera confinada en vida a un cuarto cerrado y por una pequeña ventana, sólo puede sacar un brazo para acariciar la cabecilla del niño. El conoce a su madre cuando ella muere. Cuando crece, se convierte en un fraile dominico que participa en la Inquisición y es duro y perverso. Nicolau Eimeric, personaje en la novela, fue realmente un  teólogo católico e Inquisidor General de la Inquisición de la Corona de Aragón durante la segunda mitad del siglo XIV.

La novela de Ildefonso Falcones “La catedral del mar” cuenta con méritos y elogios entre sus lectores y el mundo editorial, publicada en más de cuarenta países. Ha sido también merecedora de varios premios, entre ellos el “Euskadi de Plata 2006” a la mejor novela en lengua castellana, el premio “Qué Leer” al mejor libro en español del año 2006, el premio “Fundación José Manuel Lara” a la novela más vendida en 2006 y el prestigioso galardón italiano “Giovanni Boccaccio 2007” al mejor autor extranjero.

Otras obras de Ildefonso Falcones: La mano de Fátima (2009) y la reina descalza (2013).

Frase de La Catedral del mar:

El mar no sabe nada del pasado. Ahí está. Nunca nos pedirá explicaciones. Las estrellas, la luna, ahí están y siguen iluminándonos, brillan para nosotros.”

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