Así fue la explosión de San Juanico… algunos pensaban que era el «fin del mundo»

A las 5:35 horas del 19 de noviembre de 1984, la noche se tornó día y las explosiones dejaron alrededor de 500 muertos en San Juan Ixhuatepec

Ciudad de México

Han transcurrido 36 años de aquel día cuando la ciudad se cimbró de tal forma que hubo quienes pensaban que se trataba del fin del mundo o al menos del inicio de un cataclismo nuclear.

Lo que en realidad ocurría fue la trágica consecuencia de fallas en los sistemas de almacenamiento de gas que provocaron una serie de explosiones que devastaron a San Juan Ixhuatepec, en Tlalnepantla, Estado de México, y dejaron 498 muertos y cuatro mil 248 heridos.

Ningún gobierno ni la población estaban preparados para una tragedia de la magnitud de la ocurrida el 19 de noviembre de 1984 en el pueblo mejor conocido como San Juanico. No existía Protección Civil, ni había cuerpo de bomberos en la zona.

La gente vivía en casas precarias que los gobiernos permitieron a menos de 150 metros de los gigantescos tanques de almacenamiento de gas LP.

Un día antes, 18 de noviembre, se registró una fuga de gas en la estación de almacenamiento de Petróleos Mexicanos. La explosión que sobrevino al día siguiente, a las 5:35 horas, despertó a toda la capital del país.

El gas a presión provocó que las llamas se elevaran hasta unos 600 metros de altura (2.5 veces la altura de la Torre Mayor) y que cientos de personas prácticamente quedaran desintegradas por el calor de las llamas y el impacto de la onda expansiva.

Se registraron 11 explosiones

En cada una de ellas las llamas se elevaron a cientos de metros. Los registros fotográficos exhiben a gente corriendo desnuda, con quemaduras, cargando niños, huyendo del infierno, mientras los rugidos ensordecedores de las llamas retumbaban por todo el valle de San Juanico.

Un día después, los sobrevivientes depositaban en fosas comunes cavadas en el panteón de Caracoles los féretros con restos. Pocos pudieron enterrar a sus familias debido al grado de destrozo y calcinación de los cuerpos.

Tras la tragedia se creó un parque, se construyó una central de bomberos, sin embargo, siguen en activo al menos seis empresas gaseras.

Eran minutos antes de las seis de la mañana, Margarita Hernández había dejado a sus hijos dormidos cuando salió a comprar leche a una tienda de Liconsa, de pronto todo se puso rojo, se sintió mucho calor y comenzó la corretiza, San Juanico había desaparecido de la faz de la tierra, decían las noticias de esos días.

Ella y sus vástagos estaban ahí, entre la quemazón, el olor a gas y montones de gente con la piel hecha jirones buscando salir como fuera de aquel infierno. Era la madrugada del 19 de noviembre de 1984, la noche anterior los vecinos de San Juan Ixhuatepec, cuya fundación data desde tiempos prehispánicos, habían reportado a las autoridades un fuerte olor a gas, pero nadie hizo caso y fue hasta ese día cuando todo voló en pedazos.

Margarita sólo pensaba en sus hijos e inconsciente por las quemaduras de tercer grado que habían abrasado sus pies y sus manos, corrió a su casa a sacar a sus hijos; otro, quien vivía con unos tíos falleció, esa noche estaba justo en la zona de las explosiones.

En esos años, la zona era un andurrial de casas de lámina y asbesto, una pequeña ciudad perdida que terminó reducida a nada luego de las explosiones y que ahora es un colorido parque lleno de niños jugando.

Se le llenan los ojos de agua al recordar, los restos de su hijo Ignacio nunca fueron encontrados y representantes de Petróleos Mexicanos (Pemex) la visitaron un año después de la tragedia para entregarle un cheque de indemnización por mil 500 pesos y la aseveración de que se había quemado por «babosa», y que su hijo se había muerto por andar de parranda”.

Para curar sus heridas fue necesario ocho ingresos al quirófano, las primeras cirugías se las realizaron en el Hospital Rubén Leñero, ahí trataron de injertarle piel de puerco. Le colocaban placenta, apósitos con vinagre y otros remedios que no recuerda, “pero no me pegaban”, así que acudió al nosocomio Dr. Manuel Gea González, en donde le quitaron piel de los glúteos y de los muslos para sanarla.

El piso se sentía caliente, se nos quedaban los pedazos de piel de los pies en las calles, todo eran gritos, nadie sabía qué había tronado, parecía que había pasado un avión, pero era una de las salchichas (tanques de gas) que volaron al cerro, por eso corríamos, muchas de las que estábamos ahí se murieron en el hospital”.

A 36 años de esta desgracia, no podemos olvidarla. No debemos olvidarla. Y es que que varios cantantes dejaron plasmados sus sentimientos a través de la música como «San Juanico» del Tri de Alex Lora; así como «Anda Borracho Pancho», de Sam Sam.

El 19 de noviembre… un día que quedará en la cicatrices de nuestro México.

 

San Juanico

Fue un 19 de noviembre
Cuando empezaba a amanecer
Se escucho un fuerte estallido
Que hizo la tierra estremecer
Una explosión de gas
Hizo sembrar
El norte de la ciudad
Miles de niños y familias
Se quedaron sin hogar
Algunos unos apenas
Se iban yendo
A trabajar
Otros todavía
Estaban durmiendo
Y no sintieron nada
Y si de verla ni temerla
Dejaron de existir
Es que cuando a uno le toca, le toca
Que le vamos a hacer
Todos los cuerpos calcinados
Imposibles de reconocer
Todas las casas derribadas
Las tuvieron que demoler
De nuestras mentes ese día nunca
Se va a poder borrar
Cuando una fuerte explosión de gas
Hizo sembrar el norte de la ciudad
Ahora quieren convertir en parque
Ese lugar
Ya que esta ahogado el niño
Ahora el poso
Quieren tapar
Mejor que indemnicen
A los que se quedaron sin hogar
Y que intensifiquen las medidas de seguridad
Fue un 19 de noviembre
Cuando empezaba a amanecer
Se escucho un fuerte estallido
Que hizo la tierra estremecer
Una explosión de gas
Hizo sembrar
El norte de la ciudad
Miles de niños y familias
Se quedaron sin hogar
Hermanos debemos
Darle gracias a dios
Por poder vivir un día más
Pues nadie de nosotros
Sabe como ni cuando
Ni donde nos va a tocar
Puedes morirte ahogado en una alberca
O en cualquier bar
O puede que esta noche te duermas
Y nunca más vuelvas a despertar
Hermanos debemos
Darle gracias a dios
Por poder vivir un día más
Pues nadie de nosotros
Sabe como ni cuando
Ni donde nos va a tocar
Puedes morir de un accidente
O de una enfermedad
O puede que esta noche te acuestes
Y nunca más vuelvas a despertar
Puede ser que esta noche te duermas
Y nunca vuelvas a despertar

Anda Borracho Pancho

Cargando una pena se encuentra el gimiendo

Y llorando por una mujer, el vicio es su aliado

Se pierde en el, y ya por el barrio se habla mal de el

Que es un borracho un ave sin rumbo un tonto haragán

Llorando como si fuera un niño el cual perdiera un

juguete

De incalculable valor, tomando quisiera ahogar sus

problemas

Sufriendo por una ingrata mujer

Anda borracho pancho por esas calles de dios

Caguama en mano por el barrio cantando canciones de

amor

Anda borracho pancho porque su vieja lo dejó

Pistola en mano lo corrió y ahora se siente solitario

19 de noviembre pancho nunca lo olvidará San Juanico

estaba en llamas y en su hogar explotaba el sexo

su mujer lo engañaba con el arrendador de impuestos

día y noche se burlaban se entregaban a su pasión

se entregaban a su pasión

ese día de la explosión de madrugada llegó a su cantón

y encontró que la quemazón era en su cama a todo color

el armó mucho mitote pero su vieja lo controló

después pistola en mano al pobre pancho a la china mandó

al pobre pancho a la china mandó.

 

 

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