Así eran Nayeli y Andrea: víctimas de feminicidio en Huanímaro

Las jóvenes fueron asesinadas tras una “brutal” golpiza

Huanímaro, Guanajuato.- Nayeli y Andrea jóvenes víctimas del reciente crimen ocurrido en este municipio, familiares compartieron aspectos de su vida que hoy permiten reconstruir quiénes eran más allá de la tragedia.

Según las palabras de la madre de Nayeli, la señora Sandra, su hija era una joven trabajadora que se desempeñaba en una empresa de la región, a donde acudía diariamente a bordo del transporte de personal. Había cursado sus estudios de nivel medio superior en el bachillerato de la comunidad de una comunidad cercana, etapa que marcó parte de su formación.

De acuerdo con testimonios de la señora Sandra como muchas jóvenes de su edad, disfrutaba profundamente de la música y dedicaba tiempo a su arreglo personal. El maquillaje era una de sus principales aficiones, actividad en la que destacaba por su habilidad, al grado de ser invitada en ocasiones para maquillar a otras personas cuando tenían un evento relevante.

En su tiempo libre, Nayeli prefería actividades tranquilas. Pasar tiempo en casa, ver televisión y convivir con su familia formaban parte de su rutina diaria. Sus salidas eran esporádicas y generalmente ocurrían los fines de semana, cuando acudía a la plaza de la comunidad de la Lobera, el punto de reunión local, en compañía de amistades o familiares.

Quienes la conocieron coinciden en que llevaba una vida sencilla, enfocada en el trabajo y su entorno cercano, lejos de excesos o situaciones de riesgo.

Por otra parte Andrea con 18 años cumplidos en el mes de noviembre dijo su abuelita que su hija estaba todavía “tiernita” para merecer ese final. La señora señaló que Andrea había terminado la secundaria pero que decidió no continuar con los estudios y se dedicaba a estar en su casa ayudando a las labores de hogar, en donde vivía con su padre, y sus dos abuelos.

La abuelita de la joven comentó que en momento de la desgracia no se encontraba en el país, estaba visitando a uno de sus hijos en Estados Unidos, y fue ahí donde recibió la terrible noticia de que su nieta había sido asesinada, por lo que se inmediato consiguió el vuelo más cercano y regreso a La Lobera.

Hoy, los gustos, hábitos y momentos cotidianos que ambas jóvenes compartían con sus seres amados se convierten en parte del recuerdo que permanece entre quienes lamentan su pérdida, en medio de la exigencia de justicia por los hechos que le arrebataron la vida.

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Periódico Notus
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