Alta tecnología en el estadio Irapuato

En la remodelación del estadio Irapuato, ahora Sergio León Chávez, la tecnología fue clave para que el mundo se enterara de lo que sucedía en Irapuato durante el mundial de 1986

Irapuato, Guanajuato.- Antes de que las selecciones de la Unión Soviética, Canadá y Hungría pisaran la cancha mundialista de Irapuato en 1986, miles de freseros tuvieron la oportunidad de conocer por primera vez el renovado estadio que convertiría a la ciudad en una de las sedes de la Copa del Mundo.

Para muchos fue una experiencia inolvidable. Entre ellos estaba Manuel Saldaña, quien siendo un niño acudió acompañado de su abuelo a una de las visitas guiadas organizadas por las autoridades para mostrar a los ciudadanos cómo había quedado el inmueble tras una profunda remodelación.

“El estadio era chaparrito”, recordó Manuel. “Apenas sobresalía unos metros sobre la avenida Guerrero, casi igual de alto que el estadio Revolución”.

La transformación era impresionante para quienes conocían el viejo estadio Irapuato. Las obras realizadas para albergar el Mundial de México 1986 prácticamente duplicaron su capacidad, pasando de aproximadamente 16 mil espectadores a cerca de 30 mil aficionados.

Según recordó Manuel, la remodelación consistió en construir una nueva sección superior de tribunas sobre la estructura ya existente. Todavía hoy es posible apreciar cómo los túneles de acceso desembocan a media altura del inmueble, una característica que evidencia la ampliación realizada para el Mundial.

Además, las cabeceras que anteriormente se encontraban abiertas detrás de las porterías fueron cerradas para completar el anillo de gradas. También se construyó la zona de plateas y una nueva sección de palcos que modernizó por completo la imagen del estadio.

Sin embargo, lo que más sorprendió a Manuel y a cientos de visitantes no fue únicamente el tamaño del inmueble, sino la tecnología que se instaló para atender a la prensa internacional.

Antes de que comenzaran los partidos, una guía, a quien Manuel recordó con una apariencia similar a la de una aeromoza por su elegante uniforme, conducía a los grupos por las distintas áreas del estadio, explicando cada detalle de la remodelación.

Uno de los recorridos obligados era la moderna sala internacional de prensa, ubicada sobre la zona de plateas entre las puertas tres y cuatro. Para la época, aquello parecía sacado del futuro.

La sala contaba con alrededor de 50 líneas telefónicas, cada una equipada para transmitir información a diferentes partes del mundo. También disponía de equipos de fax y decenas de máquinas de escribir destinadas a los periodistas internacionales que cubrirían los encuentros mundialistas.

Desde ese lugar, los reporteros podían redactar sus crónicas y enviarlas prácticamente de inmediato a periódicos, estaciones de radio y agencias informativas de distintos países.

“Nos explicaban cómo desde ahí iban a salir las noticias para todo el mundo”. Manuel quedó maravillado por aquella tecnología que para 1986 representaba la vanguardia en las comunicaciones deportivas.

Las visitas guiadas permitieron que los habitantes de Irapuato conocieran cada rincón del estadio antes de que rodara el balón. Para muchos ciudadanos fue la primera oportunidad de recorrer áreas que normalmente permanecían restringidas, como los vestidores, los palcos, las zonas de prensa y las nuevas instalaciones construidas especialmente para la Copa del Mundo.

Semanas después, el inmueble demostraría que estaba listo para la máxima fiesta del fútbol.

La remodelación no sólo permitió que Irapuato fuera sede mundialista. También dejó una infraestructura que continúa vigente casi cuatro décadas después y que forma parte de la identidad deportiva de la ciudad.

Hoy, el estadio lleva el nombre de Sergio León Chávez, pero quienes vivieron aquella reinauguración aún recuerdan la emoción de descubrir un recinto completamente nuevo, moderno y preparado para recibir a los mejores futbolistas del planeta.

Para Manuel Saldaña, la imagen sigue intacta: las largas filas de visitantes, la elegante guía mostrando cada rincón del inmueble y aquella impresionante sala de prensa llena de teléfonos, faxes y máquinas de escribir, desde donde las noticias de Irapuato viajaron a todos los rincones del mundo. Fue el día en que la ciudad descubrió que estaba lista para ser mundialista.

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