¡Adiós Don Lupe!; un señor charro

don lupe

Valle de Santiago, Guanajuato

¡Adiós Don Lupe!. La fatal noticia del lamentable deceso del señor J. Guadalupe Ríos Estrada, sacudió el ámbito local y nacional de la charrería en donde Don Lupe Ríos fue una institución, un icono, un hacedor de milagros, formadores de arrendadores y charros, que mucho le deben en su formación. Hablar de Don J. Guadalupe Ríos, es hablar de la esencia misma de la charrería.

Es hablar de un hombre que entregó toda su vida al deporte nacional por excelencia. Nacio hace poco más de 78 años al parecer en «Penjamillo» aunque desde muy pequeño se fue a San Miguel de Allende en donde se enamoró de la señora Lupita López Gutiérrez, con quien procreó 11 hijos de los cuales sobreviven nueve. Le sobreviven: Ana, Lorenzo, Francisco (q.e.p.d), Chava, Alicia y Leticia (las cuatas) María, Juan Carlos, Marcela y Lupita.

Es difícil hablar de la trayectoria de un hombre como don Guadalupe Ríos fue el arrendador Núm. 1 a nivel nacional y como charro, le dio apoyo a la charrería de san Miguel, Salamanca, Casas Blancas y Valle de Santiago en donde fue la última asociación apoyada por Don J. Guadalupe Ríos. Don Guadalupe Ríos hizo escuela de arrendamiento y de charrería. A mucha gente le dio escuela sin cobrarle un solo centavo.

Ahora como a muchachos que viven de esta actividad, le deben mucho al señor J. Guadalupe Ríos Estrada, quien recientemente, ingresó al salón de la fama. Su deceso ocurrió la noche del pasado viernes y ayer a las cuatro de la tarde, se ofreció una misa de cuerpo presente en el templo del Hospital de la Purísima Concepción de María, de donde salió su cuerpo, para ser cremado en la ciudad de Irapuato y posteriormente, sus cenizas regresarían a esta ciudad.

No se sabe pero al parecer, sus cenizas van a reposar para siempre en el templo parroquial de Santiago apóstol. De esta forma, se cierra un capítulo en la historia de la charrería en Valle de Santiago pero también, en todo el país pues consultando las páginas de Internet, pudimos darnos cuenta de la conmoción que causó la muerte de don J. Guadalupe Ríos Estrada, razón por la que nos unimos al dolor de su familia y elevamos nuestras plegarias al Todopoderoso rogando que envíe al Ángel de su resignación para consolar a sus seres queridos con quien nos solidarizamos. ¡Descanse en Paz!

 

Por Eleazar Flores
Aportación especial

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