
León, Guanajuato.- Lo que para el gobierno de Guanajuato presenta como la obra hídrica más ambiciosa en la historia del estado capaz de garantizar agua potable a más de tres millones de habitantes en cinco municipios al parecer, podría quedarse solamente en un proyecto.
El llamado acueducto Solís-León, enfrenta hoy su momento más incierto, porque no existe presupuesto asignado para 2027, aunado a que hay miles de amparos legales en su contra, protestas de agricultores en el sur del estado y un pleito abierto con alcaldes de Jalisco que temen por el futuro del Lago de Chapala.
¿Qué es el acueducto Solís-León y dónde se ubicará?
El Acueducto Solís-León es un proyecto de infraestructura hidráulica que busca llevar agua desde la Presa Solís, en el municipio de Acámbaro, hasta León, Silao, Irapuato, Salamanca y Celaya, a través de una tubería de aproximadamente 187 kilómetros que atravesaría el sur y el centro de Guanajuato.
De acuerdo a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el gobierno estatal, de la obra hidráulica más grande jamás construida en la entidad, pensada en atender el desabasto que sufre la zona del llamado Corredor Industrial del Bajío.
A diferencia de otros acueductos, el proyecto no plantea extraer agua nueva de la presa, sino aprovechar hasta 120 millones de metros cúbicos anuales que supuestamente se pierden por ineficiencias en el riego agrícola del Distrito de Riego 011.
El proyecto incluye, la tecnificación de 10 mil 207 hectáreas de este distrito, de la que se beneficiarían 25 mil 258 productores agrícolas, detallando que la construcción estaría a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
¿Cuánto costará el Acueducto Solís-León?
La inversión total estimada es de 21,400 millones de pesos, divididos en 15 mil millones de pesos para la construcción del acueducto y 6 mil 400 millones de pesos para la tecnificación agrícola, de los cuales 12,500 millones corresponderían a la Federación.
Hasta septiembre de 2026, el gobierno de Guanajuato reporta haber invertido 520 millones de pesos, pero —de acuerdo con declaraciones de la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo— ese dinero se ha destinado principalmente a la tecnificación del Distrito de Riego 011 y al revestimiento de 15 kilómetros de canales, no a la construcción del acueducto en sí, que aún no ha iniciado.
Acueducto Solís-León sin dinero para 2027
El golpe más reciente llegó con la publicación del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2027 donde el acueducto no aparece con una partida específica. En su lugar, el gobierno federal canalizará recursos hacia tres obras relacionadas pero distintas: la tecnificación del Distrito de Riego 011 (288.2 millones de pesos), el saneamiento del río Lerma (mil 40 millones de pesos) y el saneamiento de la presa Allende (100 millones de pesos).
El propio informe de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, presentado el 1 de septiembre, reconoció que el proyecto “sigue en evaluación de alternativas para su desarrollo”, es decir, que no ha pasado a la etapa de ejecución.
En la visita a Irapuato, Claudia Sheinbaum este 18 de septiembre, admitió que su gobierno busca otra opción de suministro de agua para León, dejando en el aire que posiblemente no sea viable el acueducto.
Reclamos: agricultores, Iglesia y organizaciones sociales
Agricultores y habitantes de Acámbaro, Jerécuaro, Tarandacuao, Salvatierra, Villagrán y Cortazar han encabezado protestas —una de ellas reunió a cerca de 3 mil manifestantes el 9 de noviembre de 2025— con bloqueos carreteros incluidos.
Los reclamos de los agricultores señalan que el acueducto se aprobó sin una consulta adecuada a las comunidades que serían afectadas; que se busca comenzar a extraer agua antes de completar la modernización agrícola prometida y que se beneficiaría desproporcionadamente a los municipios industrializados del centro del estado a costa de las zonas rurales del sur.
A estas protestas se han sumado voces como la del obispo emérito de Saltillo, Raúl Vera López, el sacerdote Jesús Alfredo Gallegos —conocido como “Padre Pistolas”— y Amadeo Hernández, dirigente de la Central Campesina Independiente.
En el plano legal, se han presentado más de 2 mil amparos contra la obra; en marzo de 2026 un juzgado desechó el 40% de ellos, lo que los inconformes calificaron de un proceso donde “fueron ignorados”.
El gobierno estatal ha respondido públicamente que el acueducto “no le quitará agua a nadie”, ya que —insiste— el líquido provendrá exclusivamente de ahorros de eficiencia en el riego y no de nuevas extracciones de la presa.
Jalisco y el Lago de Chapala
El proyecto también desató un conflicto interestatal, pues alcaldes de ocho municipios de la ribera del Lago de Chapala —Chapala, Ocotlán, Jocotepec, Poncitlán, Jamay, La Barca, Tizapán y Tuxcueca— endurecieron su postura contra el acueducto en marzo de 2026, exigiendo a Conagua estudios técnicos verificables.
El problema, dijeron los alcaldes es que la obra interrumpa las descargas de agua hacia Chapala y afecte el abasto de la Zona Metropolitana de Guadalajara.



