Abel Bernardín le saca brillo a su oficio; 25 años de lustrar calzado

Lo enorgullece ser uno de los boleadores del centro más aclamados por sus clientes

Irapuato, Guanajuato.- Durante 25 años como lustrador de zapatos, el señor Abel Bernardín  dice ser uno de los “boleadores de calzado”  más aclamados por sus clientes a quienes ha tomado como parte de su vida.

Día a día el señor Abel llega desde temprano al centro de la ciudad a  la plazuela Miguel Hidalgo para colocar las herramientas necesarias y sacarle brillo a los zapatos de sus clientes.

“Como no tengo otros estudios un día decidí ser boleador de zapatos  y esto me ha ayudado para mantener a mi familia y sacar a mis hijos adelante, lo que más me gusta de mi oficio es que la gente se vaya contenta de ver sus zapatos limpios y con brillo” dijo el señor Abel.

Me enorgullece ser uno de los baleadores del centro más aclamados por sus clientes

Un día comenzó con un cajoncito en hombro, cepillo, cera y herramientas necesarias para dar brillo a los zapatos, ahora ya cuenta con su silla como bolero de zapatos sobre los portales de la plaza Miguel Hidalgo de la ciudad de Irapuato.

Hoy en día el señor Abel Bernardín paga una plaza a mercados por estar instalado en este sitio que asciende a $250 pesos por mes, además declara ante hacienda, esto luego de que se les otorgaron estos cajones por  un programa por parte del municipio, al día bolea de 10 a 12 personas.

Abel Bernardín dijo que los meses que son flojos para ellos es en temporada de lluvia y tienen que esperar a que nuevamente la gente regresen  para bolearse sus zapatos, botas o botines.

“Hoy en día quienes más llegan a bolearse los zapatos son los señores ya más grandes, ellos aún no han perdido esa tradición y esa disciplina de traer un zapato bien boleado y con brillo” dijo el señor Abel, bolero de zapatos desde hace 25 años.

Las mujeres también llegan a bolearse sus zapatos o botas y más en esta temporada que es cuando ya comienzan a sacar sus botas.

El trabajador dijo que años atrás los papás llegaban y se boleaban los zapatos al igual que sus hijos y hoy en día se ha perdido ese valor en cuanto a su persona, hoy en día pocos son los jóvenes que les gusta andar bien limpios de sus zapatos.

Abel  dijo que hay tres herramientas básicas para bolear los zapatos, el primero y que no debe faltar es el cepillo, la grasa, la tinta y la franela.

Por último el bolero de zapatos dijo que el mejor pago en la vida de este bonito oficio es darles un ejemplo bueno a sus hijos y que ellos también aprendan de este oficio. Concluyó.

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