
Sinaloa.- El video del minero duranguense Francisco Zapata Nájera, encontrado con vida tras 14 días de estar atrapado en una galera de la Mina Santa Fe, contrasta con la incertidumbre generada por uno de sus compañeros de infortunio localizado horas después: el cuerpo estaba irreconocible, por lo que fue llevado a Mazatlán para realizarle pruebas de ADN.
Es uno de los dos que faltaban y las familias están en la incertidumbre. Podría ser el cuerpo de Abraham Aguilera, minero guanajuatense que fue víctima del derrumbe de una presa de jales que inundó las galeras de la mina.
Tras el hallazgo del tercer minero, el cual se encontró sin vida durante los primeros minutos del miércoles, la Coordinadora Nacional de Protección Civil, Laura Velázquez Alzúa, confirmó que las dos familias que aún esperaban noticias fueron trasladadas al Servicio Médico Forense (Semefo) en el puerto de Mazatlán para los trabajos de identificación.
Debido a las condiciones del hallazgo, las autoridades no han podido determinar si el cuerpo recuperado corresponde a uno u otro de los trabajadores que permanecían desaparecidos. Por ello, ambas familias fueron movilizadas simultáneamente para colaborar con los peritos.
Velázquez Alzúa precisó que ella no tuvo contacto visual con el cuerpo, por lo que se desconoce el estado de descomposición o si el deceso fue reciente. En caso de que la identificación visual no sea posible o certera, se procederá a realizar pruebas de ADN para dar certeza y total tranquilidad a los familiares antes de la entrega de los restos.
Mientras el proceso legal continúa en Mazatlán, en la zona serrana de El Rosario el operativo no cesa. El equipo de rescate mantiene la fe y los trabajos activos para localizar al cuarto y último minero que aún permanece dentro de las inmediaciones de la mina.
El saldo de la tragedia en la mina Santa Fe continúa en dos mineros rescatados con vida, un cuerpo en proceso de identificación y una persona que continúa siendo buscada por las células de rescate de la Sedena, Marina y Protección Civil.
La esperanza de hallar con vida al último, perdura, pese a todo. Las dos familias están, empero, a la espera de una certeza.