Minero rescatado en Sinaloa revela ubicación de compañeros atrapados

Más de 100 horas sin agua, iluminación ni alimentos, pero con ventilación; así se encuentra el grupo de mineros del que el guanajuatense Abraham forma parte

José Alejandro Cástulo Colín, michoacano rescatado de la mina en Sinaloa

 

Sinaloa.- José Alejandro Cástulo Colín, de 44 años, originario de Angangueo, Michoacán, tras ser rescatado con vida luego de permanecer más de 100 horas atrapado en la mina Santa Fe, señaló que los tres compañeros faltantes están unos 100 metros debajo de donde él había quedado atrapado.

Se encuentran sin agua, alimentos ni iluminación, pero con aire y hay condiciones de sobrevivencia porque las galeras no se derrumbaron, sólo quedaron bloqueadas.

En medios sinaloenses publicaron que Cástulo explicó cómo enfrentó el miedo, la oscuridad y el aislamiento total. Se mantuvo con vida sin agua ni alimentos mientras tres compañeros siguen desaparecidos.

El trabajador aseguró que sobrevivió al mantenerse en calma, aferrado a su fe y resignado “a la voluntad de Dios”, mientras esperaba ser encontrado. Relató que el incidente ocurrió cuando realizaba labores de relleno dentro de la mina y, al finalizar su turno, intentó salir por una rampa cercana. Entonces detectó un comportamiento inusual: el nivel del lodo comenzó a descender, lo que en un inicio interpretó como una oportunidad para retirarse.

La situación, empero, cambió en cuestión de segundos. El lodo regresó con fuerza y bloqueó la salida y cubrió gran parte del acceso. El minero quedó atrapado en ese punto sin posibilidad de escape.

Lo anterior se debió a que las galeras de la mina están debajo de una presa de jales, misma que se derramó y sus lodos se filtraron hacia los accesos.

Así vivió el derrumbe el minero originario de Michoacán

 

Tras el derrumbe, Cástulo quedó atrapado sin comunicación, sin alimentos y sin agua. Estuvo en un espacio reducido, rodeado de lodo que alcanzaba desde las piernas hasta el estómago, dependiendo del momento.

Así lo narró a medios sinaloenses.

En medio de la oscuridad total, tomó una decisión que marcaría su supervivencia: mantenerse en silencio para poder detectar cualquier señal externa.

Durante los primeros días, no escuchó absolutamente nada. El aislamiento fue total. Sin referencias de tiempo ni contacto humano, el minero esperó en condiciones extremas, limitado en movimiento y con el constante riesgo de que el nivel del lodo aumentara nuevamente.

En uno de los episodios más críticos, el minero narró cómo un nuevo flujo de lodo invadió la zona donde se encontraba. En ese instante, reaccionó de forma inmediata: “Cuando llegó otro montón fuerte de lodo, salté y me subí a un contrapozo para que pasara todo”, detalló.

Desde esa posición observó cómo el material avanzaba cerca de la rampa y amenazaba con cubrir completamente el área donde estaba resguardado. Intentó moverse hacia un tramo más alto, pero no lo logró.

Fue entonces cuando asumió que no tenía control sobre la situación. “Dije: ‘Hasta aquí, lo que tenga que ser, que sea’”, recordó.

Después de varios días. Tras más de 48 horas sin escuchar actividad, comenzaron a percibirse sonidos lejanos de maquinaria y voces. Comenzó a gritar sin tener certeza de si alguien lo escucharía. Sus llamados finalmente fueron detectados por los equipos de rescate, lo que permitió ubicar su posición aproximada dentro de la mina.

Las notas periodísticas desde el sábado dieron fe de ese momento: se escuchaban sonidos lejanos. El rescate fue oportuno y emotivo: Cástulo fue sacado del lodo y llevado en un helicóptero militar rumbo a un hospital. Vive para contarlo.

Están más abajo: testimonio indica 100 metros de profundidad

 

Cástulo no tuvo contacto con sus compañeros atrapados. Indicó que ellos se encontraban en otra zona de la mina al momento del derrumbe, aproximadamente 100 metros más abajo.

“Ellos estaban como unos 100 metros más abajo”, señaló.

De acuerdo con su testimonio, los trabajadores habrían quedado atrapados en distintos puntos tras colapsos separados dentro de la estructura subterránea.

Las labores de rescate permanecen activas en la mina Santa Fe, en el municipio de El Rosario. En el operativo participan elementos de Protección Civil, personal especializado y cuerpos de emergencia, incluyendo paramédicos.

Mientras tanto, familiares de los mineros desaparecidos permanecen en la zona, a la espera de noticias. En Guanajuato rezan por Abraham Aguilera, de 33 años de edad, que al no tener empleo de minero en su ciudad natal, se fue a Sinaloa hace un año a buscar fortuna. Consiguió empleo gracias a que los mineros guanajuatenses están bien cotizados en el país. Hoy se espera su regreso.

Con información del reportero Ernesto Torres

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