
Pénjamo, Guanajuato.- En la historia de Pénjamo existe un personaje cuyo nombre quedó ligado al inicio de la Guerra Cristera: Luis Navarro Origel, a quien el “historiador” de este municipio, Arturo Castillo, identificó como el primer cristero de esta localidad y una de las figuras que encabezaron los primeros levantamientos armados en defensa de la libertad religiosa.
“El primero fue Luis Navarro, hablan pues, ¿de qué otro? Luis Navarro fue el primer cristero”, sostuvo Arturo Castillo al hablar de uno de los episodios históricos que, considera, todavía tiene aspectos pendientes por rescatar y documentar en Pénjamo.
La historia de Navarro Origel se remonta a finales del siglo XIX. Nació en Pénjamo el 15 de febrero de 1897 y fue uno de los hijos de Bardomiano Navarro y Guadalupe Origel. Cursó estudios de filosofía y humanidades en el Seminario Conciliar de Morelia, aunque posteriormente dejó la formación sacerdotal, según lo señaló el libro de Martín Chowell, Luis Navarro Origel, el primer cristero.
El amante de la historia de Pénjamo Arturo Castillo dijo que en 1917 el cristero contrajo matrimonio con Carmen Alfaro Madrigal, originaria de Irapuato. Diversas referencias históricas señalan que la boda ocurrió el 5 de mayo de ese año y que posteriormente la pareja regresó a Pénjamo.
Por su parte la diócesis Irapuato señaló que la vida del cristero vida estuvo marcada por una profunda formación religiosa. Navarro Origel participó en organizaciones católicas, fundó en Pénjamo la Adoración Nocturna y posteriormente se involucró en la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, creando comités en Pénjamo, Abasolo, Irapuato y La Piedad.
Antes de convertirse en combatiente cristero, Navarro Origel también tuvo una participación política en su municipio. Fue presidente municipal de Pénjamo y, durante su gestión, impulsó diversas obras y actividades relacionadas con infraestructura, educación y cultura.
Sin embargo, el episodio que marcaría definitivamente su nombre en la historia ocurrió en septiembre de 1926, cuando tomó las armas contra el gobierno de Plutarco Elías Calles. Fuentes históricas señalan que el levantamiento encabezado por Navarro Origel ocurrió en Pénjamo el 29 de septiembre de ese año, convirtiéndose en uno de los primeros levantamientos cristeros organizados.

Para Arturo Castillo, la historia de la Cristiada en Pénjamo no debe limitarse a la figura de Navarro Origel. También existen otros episodios y espacios que, considera, merecen ser recuperados, particularmente aquellos lugares donde los sacerdotes continuaron celebrando ceremonias religiosas de manera clandestina ante las restricciones impuestas durante el conflicto.
“¿Por qué no nombran las casas donde se celebraban a escondidas los sacerdotes y faltan muchos cristianos de aquí de Pénjamo?”, cuestionó el historiador.
La historia de Luis Navarro Origel terminó de manera violenta. Tras su participación en la lucha cristera, murió en agosto de 1928 en territorio de Jalisco. Algunas fuentes ubican su muerte el 9 de agosto y otras, como la información proporcionada por Arturo Castillo, señalan el 10 de agosto de 1928, en Tuxpan, Jalisco.
Su hermano Ignacio Navarro también participó en el movimiento y murió durante la persecución religiosa. La familia Navarro Origel quedó así marcada por la Cristiada, al entregar a varios de sus integrantes a la causa religiosa.

A casi un siglo de aquellos acontecimientos, el nombre de Luis Navarro Origel permanece ligado a Pénjamo y al inicio del movimiento cristero. Incluso materiales históricos del estado de Guanajuato señalan que la Guerra Cristera tuvo en Pénjamo uno de sus primeros escenarios y que el levantamiento de Navarro Origel fue un acontecimiento fundamental.
Para Arturo Castillo, recuperar esta historia significa también rescatar del olvido a los hombres y mujeres que, desde Pénjamo, participaron en uno de los episodios más complejos de la historia religiosa y política de México.


