
Guanajuato, Guanajuato.- La prensa construyó una leyenda misógina y evadió sancionar a otros responsables de la muerte de mujeres a manos de “Las Poquianchis”; la sentencia contra las asesinas fue la justa acorde con la ley de su tiempo; se trató de un crimen que impactó e inspiró al humor negro de Jorge Ibargüengoitia.
Los anteriores fueron elementos abordados en el conversatorio: “Las Poquianchis a través del tiempo”, en el que participaron el historiador y periodista Federico Velio Ortega Delgado, el escritor y actor Ignacio Navarro Camarena y el magistrado y doctor en derecho Gilberto Martiñón Cano.
El conversatorio fue moderado por Emilia del Carmen Nava, que es docente enfocada también a dirección de artes escénicas. Hizo una introducción de cómo conoció el caso a través de la historia y la literatura.

Velio Ortega explicó el caso de Las Poquianchis desde lo que ha consultado en archivos y hemerotecas para su tesis de doctorado sobre la historia de la nota roja en el estado de Guanajuato. En su primera intervención señaló que a raíz de un decreto del gobierno de Lázaro Cárdenas la prostitución fue regulada por los gobiernos municipales bajo el pretexto de un control sanitario y en ese contexto surgieron fenómenos como el llamado “trata de blancas” y las zonas de tolerancia. Explicó cómo fueron abordados por la prensa entre 1940 y 1960.
Posteriormente explicó cómo la prensa abordó el caso en enero de 1964. Lo explicó desde lo publicado en los periódicos El Sol de León, El Heraldo de León, El Sol del Bajío y la revista Alarma!. Mostró los enfoques de sensacionalismo y juicio moral hacia las mujeres acusadas de los homicidios.
Ignacio Navarro, por su parte, explicó cómo fue que el escritor Jorge Ibargüengoitia se interesó en el tema y describió la manera como llevó el caso de Las Poquianchis a su novela “Las muertas”, uno de las obras emblemáticas del creador también del Guanajuato de ficción llamado “Cuévano”.

Gilberto Martiñón rescató en 1996 el expediente del caso de Las Poquianchis y buscó copias para lograr una reconstrucción que actualmente puede ser consultada por el público. Señaló que si bien la prensa señaló que fueron casi 100 las mujeres asesinadas bajo la explotación y violencia ejercida por las hermanas González Valenzuela, como se apellidaban las Poquianchis, se les sentenció sólo por 8 homicidios y otros cargos.
Las Poquianchis, indicó, eran parte de una red criminal controlada por personas con más poder que las procesadas, pero esos personajes nunca fueron mencionados en el proceso.
El diálogo con personas asistentes fue amplio. Velio Ortega respondió a inquietudes con el señalamiento de que lo de Las Poquianchis fue un crimen que involucraba a políticos, funcionarios, policías y periodistas, pero que sólo las señoras y sus compinches fueron juzgados y sentenciados.

Martiñón destacó que el caso fue llevado de manera especial por el reconocido abogado Timoteo Lozano y que las sentencias que determinó fueron justas, acordes al modelo judicial de su tiempo. Ignacio Navarro profundizó sobre cómo Ibargüengoitia conoció y tuvo acceso al expediente para comenzar a trabajar desde diferentes perspectivas el caso hasta decidirse por hacerlo novela.
El encuentro fue coordinado por Eduardo Estala Rojas, coordinador del Mexican Cultural Centre (MCC), y Graciela Velázquez Delgado, de la Universidad de Guanajuato, con el apoyo de Cultura Municipio de Guanajuato.

