
San Miguel de Allende, Guanajuato.- San Miguel de Allende avanza en la actualización de su planeación territorial con una visión hacia 2050. El Ayuntamiento dio paso a una nueva etapa de la actualización del Programa Municipal de Desarrollo Urbano y Ordenamiento Ecológico Territorial (PMDUOET).
El acuerdo del ayuntamiento es para establecer dónde podrán desarrollarse vivienda, industria, comercio y servicios de acuerdo con la disponibilidad de agua, infraestructura, condiciones ambientales y capacidad territorial de cada zona.
La actualización del Programa PMDUOET es un proceso que actualmente se encuentra en la segunda de siete fases y que permitirá construir reglas de largo plazo para orientar nuevas inversiones, obras, permisos, políticas públicas y acciones de conservación.
La decisión forma parte de la estrategia impulsada por el presidente municipal Mauricio Trejo para que la expansión inmobiliaria y económica no determine por sí misma hacia dónde crece San Miguel, sino que sea la planeación pública la que establezca qué actividades son compatibles con cada parte del territorio.
«Que se va a empezar a ver cómo ha crecido nuestra ciudad, hacia dónde ha crecido nuestra ciudad, donde las zonas que son denominadas de uso agrícola ya no son usadas para agricultura; es más, que ya quedaron absorbidas por la mancha urbana», señaló Mauricio Trejo.
La actualización analizará usos de suelo y densidades habitacionales, zonas comerciales, industriales y de servicios, así como la relación entre la cabecera municipal, comunidades rurales y distintos centros de población.
El proceso incorpora además variables que serán determinantes para la viabilidad del crecimiento durante las próximas décadas: agua potable, drenaje, movilidad, caminos, transporte, energía, espacios públicos, seguridad, riesgos urbanos y protección ambiental.
La visión planteada por Mauricio Trejo establece que los proyectos habitacionales, industriales o de mayor densidad deben corresponder con las condiciones reales del territorio: «Que cada quien tenga su zona por la cantidad de agua que haya, la cantidad de luz que se tenga, la capacidad de seguridad que tengamos y, sobre todo, respetando la sustentabilidad que yo prometí desde un principio de no tener un crecimiento desordenado de desarrollos habitacionales».
Con este enfoque, la planeación territorial se convierte también en una herramienta de certeza: permite establecer con anticipación dónde existen condiciones para el desarrollo y dónde las limitaciones ambientales, de infraestructura o servicios requieren restricciones.
La actualización deberá armonizarse con la planeación estatal y federal e incorporar el componente hídrico municipal, de manera que las decisiones sobre crecimiento, usos de suelo y densidades correspondan también con la disponibilidad y planeación del agua.
El proceso tendrá además una etapa de consulta pública. A la participación registrada en talleres se sumarán las aportaciones de ciudadanía y sectores del municipio, además de la interlocución institucional necesaria con autoridades estatales para integrar la visión territorial de San Miguel con la planeación regional.
La visión hacia 2050 forma parte del Modelo San Miguel y busca que el desarrollo económico, urbano y habitacional avance de acuerdo con la disponibilidad de agua, infraestructura, servicios y capacidad del territorio, conservando al mismo tiempo la identidad que distingue al municipio.

