
Irapuato, Guanajuato.- Para la familia Pérez Millán, asistir al concierto de Los Tigres del Norte en la Feria de las Fresas no fue solo una salida más: fue un acto profundo de amor y memoria hacia el maestro Agustín Pérez Millán.
Una vida entre la enseñanza y la familia
Originario de Mazatepec, Morelos el maestro Agustín construyó una vida marcada por la vocación y la familia. Se casó con la señora Lulú, con quien formó un hogar del que nacieron sus tres hijas: Karen, Meztli y Quetzalli. Con el paso de los años, su legado familiar creció hasta alcanzar seis nietos, tres niñas y tres niños, que hoy también forman parte de esa historia que se sigue cantando.

Su trayectoria profesional lo llevó a emigrar al estado de Guanajuato, donde dejó huella en varias generaciones de estudiantes. Inició su carrera magisterial en el municipio de Villagrán, para después ser transferido a la escuela Lázaro Cárdenas, en la comunidad de Mexicanos, donde pasó muchos años de magisterio; su camino en la educación culminó como director de la escuela primaria Revolución, en Cortazar, donde consolidó su compromiso con la enseñanza primaria.
La música como puente para recordarlo
Pero más allá del aula, el maestro Agustín tenía otra gran pasión: la música norteña. “Era muy fan apasionado de Los Tigres del Norte”, recordó Karen, la hija mayor, entre sollozos y memoria, por ello, cuando la agrupación que tanto admiraba se presentó en la ciudad, la familia no dudó en asistir.
El concierto se convirtió en un espacio de recuerdos compartidos. Entre canciones, las hermanas evocaron a su padre, quien falleció el pasado 3 de diciembre. “Él está en el cielo”, comentó entre sonrisas y nostalgia, aludiendo a esa mezcla de dolor y cariño que aún acompaña su ausencia.

Durante la noche, cada acorde y cada letra parecían tener un significado especial. No importaba si se trataba de un corrido o una balada: en cada interpretación, la familia encontraba un fragmento de la vida de su padre, de sus gustos y de los momentos que compartieron.
Así, entre aplausos y emociones contenidas, la familia Pérez Millán transformó un concierto en un homenaje. Porque, a veces, la mejor manera de recordar es volver a escuchar aquello que hacía vibrar a quienes amamos. Y en esa noche, al ritmo de Los Tigres del Norte, el maestro Agustín Pérez Millán estuvo, de alguna forma, presente.
