
Irapuato, Guanajuato.- Más de un siglo después de su apertura, el Panteón Municipal de Irapuato conserva entre sus tumbas parte de la historia de la ciudad. Entre los primeros nombres relacionados con este camposanto aparece el de Francisco Juárez, cuya tumba es señalada como una de las más antiguas del recinto.
De acuerdo con investigaciones difundidas por el Archivo Histórico y publicaciones periodísticas locales, Juárez tenía 67 años y fue sepultado en febrero de 1890, apenas unos meses después de que comenzara a operar el actual cementerio.
El origen del Panteón Municipal
La historia del cementerio se remonta a finales del siglo XIX. La monografía municipal de Irapuato señala que el actual Panteón Municipal fue inaugurado en 1889, en terrenos de la antigua Hacienda de La Virgen.
Su creación estuvo relacionada con la necesidad de sustituir el antiguo cementerio de San Antonio, que había sido clausurado después de registrar problemas de salubridad asociados con las numerosas defunciones provocadas por una epidemia de tifo. La obra fue promovida por el entonces jefe político de Irapuato, Luis Vieyra.
El cambio también ocurrió en el contexto de las Leyes de Reforma, que impulsaron la secularización de los cementerios y prohibieron los entierros dentro de los templos o en espacios aledaños a las iglesias.
Una tumba que supera los 130 años
La sepultura atribuida a Francisco Juárez forma parte de la zona más antigua del camposanto. En 2019, el encargado del Panteón Municipal señaló que alrededor de 600 tumbas se encontraban en condiciones de abandono y que algunas de las más antiguas correspondían a los primeros años del cementerio, entre ellas la de Juárez.
El paso del tiempo ha convertido a esta sección del panteón en un espacio de valor histórico. El Gobierno Municipal ha documentado que existen mausoleos y tumbas cuya antigüedad se remonta al periodo comprendido entre 1880 y 1890, algunos de los cuales son considerados Monumentos Históricos de la Nación.
El panteón como memoria de Irapuato
Más allá de las sepulturas, el camposanto conserva información sobre generaciones de habitantes de Irapuato. Investigadores del Archivo Histórico han revisado lápidas y documentos antiguos para reconstruir las historias familiares de algunas de las personas sepultadas allí.
Entre los casos documentados se encuentra el de Miguel Orozco, cuya lápida permitió reconstruir información de varias generaciones de su familia a partir de documentos históricos.
El Panteón Municipal permanece así como uno de los espacios donde la historia de Irapuato puede leerse directamente en piedra: nombres, fechas, familias y mausoleos que han sobrevivido durante más de un siglo y que forman parte de la memoria de la ciudad.
