
Guanajuato, Guanajuato.- El barrio de Las Bateas en la capital despidió a uno de los suyos: Abraham Aguilera Aguilera, muerto tras el derrame de una presa de jales de la mina Santa Fe de El Rosario, Sinaloa.
La mañana de este lunes, familiares y amigos le dieron el último adiós tras la misa de cuerpo presente en la Parroquia de San José y Santiago, una hermosa joya virreinal barroca, a donde iba a misa.
El antiguo pueblo de Marfil fue, en su parte baja, pegada al río Guanajuato, zona de haciendas de beneficio, donde los adinerados separaban desde el siglo XVI la tierra y se quedaban con el metal; arriba, hacia los cerros pelones, se formó en el siglo XX un bloque de barrios pobres, que nacieron sin servicios básicos. Entre ellos está el lugar donde Abraham creció.

Recuento de la tragedia; Abraham tenía un año en Sinaloa
Hace un año, Abraham partió rumbo a Sinaloa en busca de la fortuna que no le era tan favorable en su tierra natal. Allá laboraba y cada tres semanas regresaba a su Guanajuato a visitar a su esposa y a sus cuatro hijos menores de edad. Eran sus días de descanso, en un ir y venir al que las horas de camino le robaban tiempo de convivencia con los suyos.
La tragedia empezó el miércoles 25 de marzo, como a las dos de la tarde. Le avisaron a su esposa hasta el jueves a las 7:30 de la mañana. Ella se fue el jueves en la madrugada para amanecer el viernes con su suegra. Abraham tenía aproximadamente un año en Sinaloa como minero.
El 30 de marzo, cuando llegaron a los 150 metros de profundidad, los rescatistas encontraron al primer superviviente, José Alejandro Cástulo Colín, de 44 años. Ahí supieron que los otros tres estaban “más abajo”, a unos 300 metros. Fue el “punto cero”.
El 7 de abril, a unos cuantos metros del punto cero, fue localizado Francisco Zapata Nájera, de 42 años, gracias a que prendía y apagaba una linterna bajo el agua que le llegaba a la cintura. También logró salir con vida.
“Nos ayudó mucho la luz de guía”, dijo uno de los militares a Zapata en el momento del encuentro, según se puede ver en un video grabado por el elemento de rescate.
Horas más tarde hallaron el cuerpo de un tercer minero, quien yacía muerto a causa del derrumbe. Había quedado sepultado posiblemente desde el día del derrame. No se le pudo identificar y fue hasta días después que se notificó se trataba del guanajuatense. Su gente aún tenía la esperanza de que no fuera él y estuviera vivo, resguardado en la galera más profunda.
Apoyo de la presidencia municipal de Guanajuato
Tras la esquela que la presidenta municipal, Samantha Smith, publicara el 11 de abril, los familiares del minero le pidieron apoyo para trasladar el cuerpo a donde nació. Así sucedió. Se le veló en su casa de Las Bateas 3 y esta mañana fue su misa y su sepultura.
“Tras su localización instruí al secretario de Seguridad Ciudadana mantener contacto permanente con su familia para brindarles acompañamiento y apoyo en este momento tan difícil”, comentó Samantha en sus redes digitales.
Abraham yace ahora para siempre en su tierra minera, a la que dejó hace un año para ir a otra mina, para dejar el recuerdo en un barrio que surgió de manera irregular, a la vera de Marfil, pueblo que nació con el auge minero del siglo XVI.
El oriundo de lo que fuera el Real de Minas de Santa Fe de Quanax Huato murió en una mina llamada “Santa Fe”, pero en Sinaloa.