“Dónde pegaba el tanque tumbaba casas” Pedro Soltero

Don Pedro vivió la inundación de Irapuato, siendo testigo de cómo un tanque de gasolina causaba destrozos en su camino, y un joven desapareció luego de quedar varado en su auto

A su corta edad, Pedro Soltero vivió la inundación del 73. Foto por Fabián Ramírez

Irapuato Guanajuato. Don Pedro Soltero vivió la inundación del 73, en la avenida Guerrero, siendo testigo de cómo un tanque de gasolina causaba destrozos en su camino.

“Estaba en construcción la gasolinera “Progreso”, hicieron una excavación para meter un tanque de más de 10 mil litros, acababan de meter el tanque como 3 o 4 días antes, el domingo por la mañana se salió y dónde pegaba pa´abajo la casa”, dijo Pedro Soltero.

A su corta edad, don Pedro fue testigo de la mayor inundación que ha sufrido Irapuato, recordándola a la perfección.

“Yo vivía en la calle Escuadrón 201, en una casa que mi mamá rentaba frente a la Plaza Magna, era sábado como a las 11 de la mañana, mi mamá estaba trabajando yo tenía 10 años en ese entonces y empezaron a pasar bomberos y policías anunciando que se resguardara la gente porque venía el agua hacia a Irapuato, yo no comprendía muchas cosas porque era chiquillo, pero me fui caminando, por todo Guerrero hasta llegar a la vía del tren y ahí estaba ‘llenito’ de agua el camino vecinal hacia Arandas, poco a poco el agua empezó a brincar la vía y a partir de eso  empezó el escurrir a las calles. Me vine con el agua caminando, había ido de curioso, era muy vago, ya cuando llegué a la Plaza Magna, el agua me llegaba a la cintura”, dijo don Pedro.

Don Pedro acompañado de su madre, fueron auxiliados por el señor Loaiza quien tenía una casa de cuatro pisos a unos metros de la casa que rentaban.

“Cuándo me vio mi mamá nos metimos a la casa, alcanzamos a sacar a ropa y cosas básicas, son 50 metros entre una casa y otra, ya cuando íbamos a la casa del señor Loaiza, mi mamá me tuvo que cargar, porque me llegaba el agua arriba de la cintura ahí pasamos la inundación 3 o 4 días”, comentó Pedro Soltero.

El sábado por la tarde, don Pedro pudo observar como un auto quedó varado a media calle, quedándose 3 personas en la parte superior del carro, ya para el domingo en la mañana solo había 2 personas.

“Se quedó un auto que se llenó de agua y quedaron 3 personas, eran 2 chavos y 1 muchacha y la gente los veía, pero ni cómo ayudarlos porque el nivel fue subiendo y llevaba corriente y los muchachos pasaron la noche arriba del carro, estaban los 3 abrazados, y en la mañana me desperté y ya solo estaban 2 chavos, uno a lo mejor se desesperó, se aventó al agua o quien sabe que fue de él”, expresó Pedro Soltero.

También, Pedro recuerda como la gente trataba de adueñarse de los muebles que había en una sucursal bancaria, justo dónde se ubica “el papayita”.

“Justo ahí dónde se pone “el papayita”, en la esquina era un banco, con la presión del agua se rompieron los vidrios y comenzaron a salirse los muebles, entonces la gente empezó a querer rescatar algunas cosas, yo alcancé a agarrar una alcancía con la forma de la cara de “Popeye”, pero se salían los muebles y un montón de papeles, tazas y muchas cosas se las llevó la corriente”, comento don Pedro.

Lo emotivo

Por la mañana del domingo 19 de agosto del 73, la fe se mantenía viva, pues pese a estar a media inundación, se llevó a cabo la misa.

“Por la mañana, el párroco de los Dolores en ese entonces ofició una misa arriba del templo, empezó a llamar a misa como a eso de las 9 de la mañana del domingo, y pues la gente desde dónde estaba asistió a misa desde dónde pudo, fue algo muy emotivo, la señora Flor, la dueña de la casa dónde nos dieron asistencia empezó a llorar, fue emotivo por la parte religiosa”, finalizó Pedro Soltero.

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