Guanajuato ya enfrenta zonas con “bancarrota hídrica”, advierte investigadora de la UG

La sobreexplotación, contaminación y alta demanda de agua colocan a algunos sitios del estado en una situación posterior a la crisis hídrica

Dra. Gabriela Ana Zanor, investigadora del Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Guanajuato (UG).

Irapuato, Guanajuato.- La disponibilidad de agua en Guanajuato enfrenta una situación cada vez más grave y algunos sitios del estado ya podrían encontrarse en una condición de “bancarrota hídrica”, advirtió la Dra. Gabriela Ana Zanor, investigadora del Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Guanajuato (UG).

La especialista ha estudiado la calidad del agua, la contaminación y las fuentes de aporte en siete presas de la entidad. Explicó que anteriormente se hablaba de “estrés hídrico” para describir una demanda elevada frente a una disponibilidad insuficiente, mientras que después se adoptó el concepto de “crisis hídrica”.

Sin embargo, señaló que una crisis supone la posibilidad de regresar a una situación previa, mientras que actualmente el panorama puede ser más grave.

El concepto de “bancarrota hídrica” fue planteado a nivel global por Kaveh Madani, investigador y director del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas, quien recibió en 2026 el Stockholm Water Prize, conocido como el “Nobel del Agua”.

De acuerdo con Zanor, este concepto describe una etapa posterior a la crisis, en la que la recuperación resulta mucho más complicada debido a la enorme demanda del recurso, su uso intensivo y los niveles de contaminación.

“Esto no significa que sea tarde para actuar. Debemos continuar trabajando en la cultura del agua y la educación ambiental, pero con plena conciencia de la gravedad del problema”, apuntó.

Agricultura y sobreexplotación presionan al agua

En municipios como Irapuato, una parte importante del recurso utilizado proviene del agua subterránea debido al peso de la agricultura, una de las principales actividades económicas de Guanajuato.

Aunque los acuíferos reciben recarga durante las lluvias, los cuerpos de agua superficiales, como las presas, son fundamentales para garantizar el abasto.

La alta demanda, explicó la investigadora, ha llevado a extraer agua desde profundidades cada vez mayores, incluso superiores a los 700 metros.

A esto se suman factores como el crecimiento demográfico, la contaminación, la deforestación, el cambio de uso del suelo y la expansión de la frontera agrícola, que favorecen el arrastre de materiales hacia ríos, canales y cuerpos de agua.

Presas de Guanajuato enfrentan distintas problemáticas

Las presas de Guanajuato tienen usos agrícolas, recreativos, pesqueros y de protección de la vida acuática. Actualmente cumplen con los criterios de calidad requeridos para el riego, aunque enfrentan diferentes presiones ambientales.

Zanor considera fundamental mantener monitoreos sistemáticos y continuos, además de actualizar los planes de manejo de las áreas naturales protegidas donde se localizan algunas presas y lagunas.

La investigadora ha documentado que la calidad del agua varía de acuerdo con factores geológicos, geográficos y humanos.

En la presa La Purísima, cercana a Irapuato, persiste la influencia de la actividad minera histórica de la región. La extracción de metales estuvo asociada con elementos como cobre, plomo, arsénico y zinc, cuyos residuos permanecieron expuestos debido a la ausencia de controles ambientales en el pasado.

Los estudios han encontrado concentraciones de hierro y arcilla en los sedimentos del lecho, materiales que pueden retener metales mediante procesos de adsorción. Durante las temporadas cálidas también pueden presentarse floraciones algales que modifican las condiciones del agua.

En las presas La Soledad, La Esperanza y de Mata, ubicadas en Guanajuato capital, las condiciones son diferentes. En La Esperanza, por ejemplo, el agua puede adquirir tonalidades anaranjadas o cafés durante la temporada de lluvias debido a la presencia de rocas con alto contenido de hierro.

Por ello, la especialista plantea acciones de reforestación y control de la erosión en las cuencas de drenaje.

Lirio acuático afecta a Yuriria y la presa Ignacio Allende

En la presa Ignacio Allende, en San Miguel de Allende, y en la Laguna de Yuriria, uno de los principales problemas identificados es el crecimiento del lirio acuático.

Aunque sus flores violetas pueden resultar atractivas, la planta genera grandes cantidades de biomasa. Al acumularse y descomponerse en el fondo, la materia orgánica puede reducir el oxígeno disponible para peces y otros organismos.

El crecimiento del lirio está relacionado con la presencia de nitrógeno y fósforo provenientes principalmente de actividades humanas, entre ellas las descargas domésticas y el uso de fertilizantes agrícolas.

Estos cuerpos de agua también presentan elevada turbiedad y sólidos totales disueltos, asociados con escorrentías provenientes de las áreas de captación.

En la Laguna de Yuriria, las investigaciones también han detectado un incremento de sales que podría provocar una mineralización progresiva del cuerpo de agua.

Ante ello, Zanor considera necesario mantener un monitoreo permanente, controlar las descargas de los afluentes y promover buenas prácticas agrícolas para reducir el ingreso de residuos tóxicos.

Presa Solís, bajo estudio por el proyecto del Acueducto Solís-León

Desde 2024, la investigadora concentra parte de sus estudios en la presa Solís, en Acámbaro, considerada la más grande del estado.

La importancia de estos trabajos aumenta ante el proyecto del Acueducto Solís-León, que busca abastecer de agua a León y otros municipios con problemas de disponibilidad del recurso.

La presa recibe las aguas del río Lerma y del río Tigre y está rodeada por comunidades y extensas zonas agrícolas dedicadas principalmente al cultivo de maíz, trigo y sorgo.

Las escorrentías agrícolas aportan nutrientes y otros contaminantes al cuerpo de agua. Además, el río Lerma atraviesa poblaciones, zonas industriales y agrícolas antes de llegar a la presa.

Los estudios realizados hasta ahora muestran concentraciones elevadas de nitrógeno y fósforo relacionadas con la actividad agrícola, un comportamiento similar al observado en la Laguna de Yuriria y la presa Ignacio Allende.

Estas condiciones pueden llegar hasta escenarios hipereutróficos, caracterizados por un enriquecimiento excesivo de nutrientes en el agua.

El reto: equilibrar agricultura y consumo humano

Para la Dra. Gabriela Zanor, una de las estrategias más importantes para enfrentar el problema es controlar y optimizar el uso del agua.

Entre las alternativas se encuentra la tecnificación del riego agrícola, con el objetivo de ahorrar grandes volúmenes del recurso que podrían destinarse al abastecimiento de otras poblaciones.

“El gran reto consiste en equilibrar las necesidades. Por un lado, la agricultura requiere agua para garantizar la producción de alimentos y sostener la actividad económica regional; por otro, el acceso al agua es un derecho humano que debe garantizarse para toda la población”, comentó.

La investigadora también destacó la importancia de fortalecer la educación ambiental y la investigación para atender los problemas actuales y proteger los recursos para las siguientes generaciones.

La Laguna de Yuriria, un archivo de la historia ambiental

Uno de los proyectos más relevantes en la trayectoria de Zanor se relaciona con la Laguna de Yuriria, donde el análisis de núcleos de sedimento ha permitido reconstruir parte de la evolución ambiental del sitio.

Los estudios confirmaron que originalmente se trataba de un pantano que fue transformado en laguna mediante la introducción de agua del río Lerma a través de un canal durante la época colonial.

Ahora, en colaboración con el Gobierno Municipal de Yuriria y especialistas en arte, se proyecta compartir este conocimiento mediante una exposición museográfica sobre el valor ambiental, histórico y cultural de la laguna.

El proyecto busca contribuir a la educación ambiental, el turismo y la revaloración del patrimonio natural e histórico de la región.

“Es fundamental fortalecer la educación ambiental para comprender los problemas que observamos diariamente y construir un futuro más sostenible”, expresó la profesora universitaria.

Actualmente, la Dra. Gabriela Ana Zanor coordina la Licenciatura en Ingeniería Ambiental, impartida en la División de Ciencias de la Vida, sede Irapuato, de la Universidad de Guanajuato. La UG también ha documentado previamente sus investigaciones sobre la calidad del agua, sedimentos y contaminación de distintos cuerpos de agua de Guanajuato.

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