Animales, casas y personas, “el agua no respetó nada”: Inundación de 1973

Irapuato, Guanajuato.- Desde lo alto, en la loma del Rancho Villa de Guadalupe, Alejandro Rosales Escamilla  fue testigo de aquel desastre en que Irapuato se convirtió tras la memorable inundación del 18 de agosto de 1973.

Yo vivo en una comunidad rural y ahí está alto ahí no llegó el agua. Todo alrededor estaba totalmente inundado, allá en las parcelas, casi tienen unos dos metros de alto, pues no se miraba ni una mata de maíz”, fue parte del escenario, contó.

Aquel día, Alejandro Rosales se encontraba de visita en la ciudad, en cuanto supo que era una realidad la inundación, ya que muchos estaban incrédulos de las noticias que auguraban que la Presa de El Conejo se reventaría, corrió a refugiarse a su comunidad.

Aquí andábamos en Irapuato pero al ver que ya venía la noticia de que ya venía el agua, todos corrimos para nuestros lugares, incluso mucha gente no alcanzaba a salir, mucha gente se ahogó”

Animales de todo tipo, objetos y hasta personas arrastró la corriente de agua, “Una pérdida total tuvo el pueblo”.

Cuando se reventó la presa, se vinieron todas las aguas rodadas que antes de entrar aquí a Irapuato hacía la ola, no respetaba casas, carros, por allá donde estábamos llevaba puercos, reses, se miraba brillar las televisiones, roperos…”.

En las comunidades rurales, como las casas eran de adobe, nomás se remojaba el adobe y se escuchaba el zarpazo, ahora si que si tenías un documento de importancia, pues ya se iba todo eso”, describió Alejandro.

A 42 años de lo sucedido, Alejandro recordó que el fuerte corriente del agua se llevó todo a su paso, incluyendo el negocio de un tío, que era comerciante.

En el Mercadito Sóstenes y Rocha tenía un tío que tenía su negocio de frutas y todo y de hecho pues todo le llevó y se le echó a perder todo lo que tenía, además dinero en efectivo”, relató.

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