
México.- El recuerdo cala: una carga mal colocada desequilibró el avión que pilotaba Pedro Infante, el ídolo de México, aquel 15 de abril de 1957. Así es la reconstrucción histórica de los últimos momentos de una de las máximas figuras del espectáculo en México:
Pedro Infante fue acusado de bigamia y sobre él pesaba una orden de aprehensión. Estaba en Mérida, Yucatán, y le urgía ir a la Ciudad de México a atender el asunto. Era la Semana Santa de 1957 y no había lugar en los vuelos comerciales. Por eso optó por viajar en un avión carguero de Transportes Aéreos Mexicanos (TAMSA), empresa de la que era accionista.
El avión era un tetramotor XA-KUN, por lo que se requería un piloto experimentado y por eso pidió al capitán Víctor Manuel Vidal Lorca, a quien no le tocaba volar esa mañana, ya que estaba en incapacidad laboral por una cirugía reciente y de la que recuperaba, que pilotara la nave. El cantante tomó el lugar del copiloto Edgardo Alatorre.

Antes de partir, Pedro observó que la carga estaba mal acomodada en la nave y pidió al personal que la aseguraran debidamente. Se fue a firmar la bitácora y regresó al avión para iniciar el vuelo.
Se enfilaron en la pista cerca de las 7:40 de la mañana y entonces, emprendieron el vuelo. A la torre de control reportaron todo en orden, pero minutos después, los operadores escucharon gritos en la cabina, entonces.
El capitán Vidal gritó “¿Qué está pasando?” Y se perdió la comunicación. En esa época no existían las cajas negras. Las investigaciones posteriores reconstruyeron el percance:
La carga se movió y se fue hacia la cabina de vuelo, lo que hizo perder sustentación al avión. Pedro Infante iba de copiloto, pero sus restos fueron encontrados en el asiento del piloto: el capitán le habría pedido que tomara el mando de la aeronave.
Una versión señala que Pedro había decidido tomar el mando del avión, otra que el capitán estaba muy débil debido a su cirugía y pidió a Pedro que tomara el control debido a que tenían que dar una vuelta muy pronunciada y fue entonces que la carga se movió de sus amarres.
El motor número 4 explotó y aunque con tres motores no deberían haber tenido problemas para regresar al aeropuerto, el desequilibrio generó pérdida de altura. El mecánico a bordo tiró carga al vacío para aligerar el peso, pero el avión no podía levantar el vuelo.
La nave pasó encima del centro de Mérida y fue maniobrado por Pedro para caer en el patio de una casa cercana y no en la zona histórica. Tripulantes y personas en tierra murieron calcinadas, cuando les cayó combustible en llamas encima.

Se presume que desde la nave decidieron tirar gasolina tanto para aligerar el peso y tratar de evitar una explosión. El avión se volteó de cabeza antes de caer, Pedro y el capitán Vidal se tomaron del brazo cuando el avión ya estaba fuera de control y la fuerza G los empujaba en esa vuelta hacia arriba en sus asientos.
El mecánico se alcanzó a meter a uno de los refrigeradores, y aunque esto no le salvó la vida, sus restos fueron los mejor conservados.
La tragedia sacudió a una Mérida donde cundieron el terror y el pánico. Era aún ciudad pequeña y sus habitantes vieron volar sobre sus cabezas al avión.
Pedro Infante estaba en su asiento. Una parte de su rostro aún era visible pero el resto de su cuerpo se consumió quitándole casi 40 kilos de peso. Su brazo quedó pegado al del Capitán Vidal. Llegó la policía, los militares, los bomberos y la prensa.
Ese lunes 15 de abril de 1957 fue el día de la tragedia a nivel nacional. Pedro Infante iba a cumplir 40 años de edad el 18 de noviembre.
El duelo nacional que le siguió y el mito que está por cumplir 70 años son otra historia.
