
Irapuato, Guanajuato.- Depresión, ansiedad, ataques de pánico son los padecimientos que pueden llevar al personal de salud a atentar contra su vida, así lo aseguró la psiquiatra Guadalupe Chávez del Centro de Atención a la Salud Mental de Irapuato (CISAMO), de la secretaría de salud.
Los cuerpos de seguridad y de emergencia no solamente enfrentan riesgos físicos durante su trabajo; también están expuestos de manera constante a escenas violentas, accidentes, muertes y otros acontecimientos traumáticos que pueden dejar secuelas en su salud mental.
La doctora Chávez González, señaló que contar con atención especializada para este tipo de trabajadores debe ser una prioridad, debido a que la exposición continua a situaciones traumáticas puede generar afectaciones que, si no son atendidas, pueden agravarse con el paso del tiempo.
Explicó que la salud mental está relacionada con lo que las personas piensan, sienten y hacen, por lo que resulta fundamental darle el espacio y cuidado necesario durante todas las etapas de la vida.
Sin embargo, dijo que esta atención adquiere una relevancia especial entre quienes desarrollan actividades en las que deben enfrentarse constantemente al sufrimiento humano.
“Las personas como por ejemplo policías, Protección Civil, los camilleros, médicos, que están expuestos continuamente a ver a los seres humanos en cosas muy desagradables, que es un trauma. Ellos requieren también de un área de salud y de cuidado mental”, señaló la especialista.

La formación no los hace inmunes al trauma
La psiquiatra destacó que la preparación profesional de policías y personal de emergencias no significa que sean inmunes a las consecuencias emocionales de los acontecimientos que presencian.
Por ello, consideró indispensable que las instituciones cuenten con equipos capacitados para brindar atención de salud mental a su personal y detectar oportunamente posibles afectaciones.
“Su formación no los va a salvar y no los va a poner a salvo de la situación que está generando un trauma”, enfatizó.
La exposición repetida a hechos violentos puede convertirse en una especie de acumulación de experiencias traumáticas. Chávez González explicó que cuando una persona se enfrenta de manera continua a este tipo de situaciones puede presentarse una retraumatización y aumentar progresivamente la dificultad para afrontar lo ocurrido.
El trauma puede aparecer horas, meses o incluso años después
Un hecho traumático puede provocar distintas reacciones. En un primer momento puede presentarse una fuerte descarga de adrenalina y respuestas como huir, esconderse, quedarse paralizado o actuar de manera automática.
Después pueden aparecer problemas para dormir, nerviosismo, falta de atención, cambios en el apetito, aislamiento y alteraciones emocionales. En casos más graves, la persona puede desarrollar depresión o ansiedad intensa.
La especialista explicó que estas consecuencias pueden presentarse durante las primeras 24 horas, pero también durante el primer mes o incluso hasta seis meses después del acontecimiento traumático, por lo que no deben ignorarse los cambios en la conducta de una persona.
Incluso, señaló que determinados estímulos relacionados con los sentidos pueden reactivar un trauma tiempo después. Un olor, un sonido o una imagen pueden llevar nuevamente a una persona a experimentar parte de las sensaciones relacionadas con el acontecimiento original.
Ante un acontecimiento traumático, la doctora Guadalupe Chávez recomendó solicitar atención profesional lo antes posible.
Consideró que las primeras 24 horas posteriores a un evento son particularmente importantes para identificar cómo está reaccionando la persona y establecer medidas de atención que ayuden a prevenir complicaciones posteriores.
En el caso de quienes ya han estado expuestos a un trauma y presentan dificultades para dormir, inestabilidad emocional o problemas para manejar sus emociones y actividades cotidianas, recomendó acercarse a recibir atención especializada.
El objetivo, explicó, es ayudar a la persona a procesar lo ocurrido y desarrollar herramientas para enfrentar las situaciones de una manera más adecuada.
Para los cuerpos de seguridad y emergencia, contar con atención psicológica y psiquiátrica no debería verse como un beneficio adicional, sino como parte de las condiciones necesarias para desempeñar su trabajo.
Policías, paramédicos, elementos de Protección Civil, médicos y demás personal que diariamente se encuentra frente a escenas que pueden resultar traumáticas necesitan también un espacio para procesar aquello que viven durante su jornada laboral.
La salud mental, concluyó la especialista, debe convertirse en una prioridad dentro de las instituciones que tienen entre sus responsabilidades atender emergencias y enfrentar situaciones de violencia, pues cuidar a quienes protegen y auxilian a la población también significa cuidar su bienestar emocional.


