La importancia de la mujer en la época industrial de Irapuato, una trasformación cultural

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Irapuato, Guanajuato.- Entre los años de 1920 y 1940, la mujer tomó un papel importante instaurándose en el ámbito laboral de la industria que abundo en la ciudad, según lo relata Patricia Arias en el libro de su autoría “Irapuato el Bajío Profundo”, mismo del que se desprende dicha información.

Niñas entre 10 y 15 años fueron contratadas por ejemplo en la fábrica de sombreros, “El Tigre”, misma que era propiedad de dos españoles, don Gerardo Gutiérrez y don Cesáreo Martínez, donde trabajaban también hombres. Ellas adornaban los sombreros el sombrero que llegaba a Irapuato por el servicio “express”  del ferrocarril.

Fue sobre todo en la elaboración de cigarros donde la mujer se desempeñó de manera no vista con anterioridad. En el año de 1925 trabajaban en fábricas de cigarro: “El Pabellón”, “La Preferida”, y la más grande “La Compañía Industrial del Centro”.

En dicha industria de los cigarros se elaboraban cigarros para damas que eran negros y estaban perfumados: “Gardenias” y “Alondras”. La hechura del cigarro era a mano, las mujeres enrollaban el papel en el tabaco para formar el cigarrillo que se pegaba y se metía a su cajetilla, todo el proceso a mano. Para el año de 1924 se estima trabajaban 100 personas de las cuales 80 eran mujeres. Un año después las “torcedoras” ganaban alrededor de 1.50 pesos diarios por seis días de trabajo a la semana.

En 1925 don Leopoldo Caravallo uno de los patrones vendió su empresa a una compañía inglesa, que tiempo después fue “El Águila”, lo anterior por una crisis que invadió la industria debido a que tiempo después desaparecieron y no solo en Irapuato.

Lam decisión de dicha compañía de ubicarse en Irapuato fue por su ubicación y comunicación ferroviaria. En 1927 se terminó el tramo que comunicó, Nayarit con Guadalajara y el resto de la Republica, lo que hizo posible que grandes cantidades de tabaco llegaran a Irapuato a la fábrica, mismo que se trasladaba elaborado.

La llegada de la maquinaria a la cigarrera “El Águila” la traslado a la calle, Leandro Valle que durante 56 años funcionó, mismo que recibió según dicha investigación al general, Álvaro Obregón en su último viaje por el bajío poco antes de ser asesinado.

Contratadas muchas de las antiguas trabajadoras y algunas que iniciaban, mismas que fueron capacitadas por algunas señoritas de la ciudad de México, que arribaron para enseñarles la elaboración de los legendarios “Faros” entre otros.

Las jornadas laborales eran extensas pero bien pagadas en aquel entonces, de 1920 a 1930 se pagaba a 2 pesos el millar de cajetillas y cada quien hacía entre 3 y 4 millares lo que se traducía a un salario de entre 6 y 8 pesos diarios. Se trabajaba en parejas por lo que se repartía el salario, mientras una llenaba las cajetillas otra las hacía.

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