Es horrible cuando te dicen, “primero andas delinquiendo y ahora quieres atención”

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León, Gto.- “Nunca había sufrido tanto, me duelen mis hijos y me duele más mi esposo, él ya esta grande”, dijo Guadalupe Alicia Quintero Domínguez de 58 años, luego de recordar los momentos que pasaba con su familia, antes de estar encerrada por presunto fraude.

Guadalupe o Ana Patricia Zavala como la han llamado en los procesos que se le siguen, poco recuerda del momento en el que en febrero del año 2012, fue apresada o al menos ya no lo quiere mencionar.

La mujer de complexión robusta, estatura promedio, cabello medio teñido en color rojizo, madre de Erandi Alicia Roa Quintero de 30 años y Enrique Roa Quintero de 32 años, estos últimos también acusados de varios fraudes y encarcelados en el Centro de Readaptación Social en León, Guanajuato, dice que nunca había pasado por tantas tristezas.

Guadalupe Alicia, lleva desde febrero del año 2012 recluida en diferentes penales, pasando por Irapuato, Guanajuato y ahora en León, donde al menos puede ver a sus hijos los fines de semana que hay visita familiar, aunque ahí todos están presos.

Antes de ser encarcelada, Guadalupe o Lupita como la conocían sus amigos y familiares, llevaba una vida tranquila en compañía de su esposo, Enrique Antonio Roa Ordóñez, que en este momento se encuentra fuera de la cárcel, pero en un sitio desconocido porque teme que lo vuelvan a apresar, aunque ha sido absuelto en todos los casos por los que le perseguían.

La señora Lupita, ataviada de ropa en color beige, aretes con piedras de fantasía que fueron confeccionados por su hija, la mayor parte del día que tiene para pensar, escucha la palabra de Dios a través de católicos, testigos de Jehova, Cristianos y Mormones.

El trato que recibe en la cárcel es como a todas las reclusas, es decir, de castigo; cierto día según contó sentía un dolor en el pecho a consecuencia de la segunda caída que había pasado en su celda.

Las dolencias la llevaron a pedir que la revisará un médico, aunque tenía que pasar por la “anuencia” de las carceleras, “le dije a una guardia que quería revisarme, porque me había caído, aparte padezco de la presión; pero ella me contestó –primero andan delinquiendo y luego buscan ayuda-, se siente tan feo, pero que voy hacer, estoy en la cárcel”.

La irapuatense, mantiene la esperanza de verse reunida con su esposo, de recuperar la libertad que perdió, después de ser denunciada por varios fraudes, que hasta la fecha no se han concretado, pues de los casos de Guanajuato, Irapuato y San Miguel de Allende, ha salido absuelta.

Lupita sigue confiando en que las autoridades volteen a ver su caso y puedan comprobar que ella es una persona no apta para una sociedad, en la que hasta el momento, al parecer la han enjuiciado por parecerse a otra mujer que le ha robado su identidad y su vida.

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Énfasis

Parte 3

Reportaje relatado a través de la visita realizada a la familia Roa Quintero el Sábado 28 Septiembre, año 2013. Permiso para ingresar como conocido de los reclusos acusados de fraude, sin el uso de cámaras, micrófonos, libreta, pluma u otro aditamento para poder obtener la información. Esaú González, periodista. Siempre Listo para Servir.

ESAÚ GONZÁLEZ / NOTUS
Twitter: @EsauGlezF

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